El estudio, que publica la revista Ergonomics, se basó en los datos de 62 voluntarios, 31 hombres y 31 mujeres con una edad media de 25 años, cuyas cargas espinales se midieron con un modelo biomecánico asistido por electromiografía mientras empujaban y giraban las manillas de una silla de ruedas simulada. El peso de la carga se aumentó progresivamente según las capacidades de cada sujeto, llegando a pesar 220 kilogramos.

Según el registro, la mayor parte de los voluntarios tendía a seguir empujando cuando la carga ya superaba entre un 17 y un 18% el peso que su columna vertebral podía mover de forma segura. Además, los sujetos varones superaron el límite de compresión establecido por el National Institute for Occupational Safety and Health, durante el 34% del tiempo que duraba el ejercicio.

“Empujar cargas pesadas sobre una silla de ruedas es arriesgado tanto para hombres como para mujeres, pero por diferentes razones”, afirma el estudiante de doctorado, Eric Weston, en una nota de prensa de la universidad. “Ellos llegan a empujar cargas tan pesadas como para lesionarse, mientras las mujeres alcanzan antes el punto en el que ya no pueden continuar empujando”.

Los resultados también evidenciaron que girar la silla de ruedas era más dañino para los hombros y la columna lumbar que empujarla en una línea recta. Para estabilizarse durante este movimiento, los sujetos utilizaban los músculos centrales mientras empujaban con una mano y tiraban con la otra, lo que aumentaba la carga biomecánica espinal en un 40%.

“Hoy en día, el manejo de pacientes en silla de ruedas es una de las actividades más peligrosas para la espalda, incluso por encima de trabajar en la construcción, la minería o cualquier otro trabajo que consideramos difícil”, defiende el director del instituto y autor principal del trabajo, William Marras, citando los últimos datos del U.S. Bureau of Labor Statistics.

Además, señala, hay que tener en cuenta que el aumento de la obesidad supone acomodar a pacientes cada vez más pesados en unas sillas de ruedas cuyo diseño básico ha permanecido igual frente a los cambios. Según los resultados del estudio, las sillas de rueda motorizadas o las manillas de altura ajustable y con capacidad para girar 90 grados -para asemejarse a las de un carrito de la compra- “serían un buen comienzo”.