En rugby, la mala condición de los jugadores aumenta el número de lesiones. Es lo que concluye un estudio de investigadores de la Universidad de Beira Interior, en Portugal, que analiza la incidencia y la gravedad de las lesiones de un equipo masculino portugués de rugby durante una temporada. Los resultados se han publicado en la Revista Andaluza de Medicina del Deporte.

Tal y como explican los autores, las lesiones son frecuentes en rugby, dado que se trata de un deporte de contacto; en concreto, el hombro es la articulación donde dichas lesiones son más graves. El trabajo tenía como objetivo analizar la incidencia y la gravedad de las lesiones de hombro en 51 jugadores de la liga portuguesa de rugby entre septiembre de 2013 y mayo de 2014.

El análisis reveló una tasa de 23,68 lesiones por cada 1.000 horas de competición y jugador; la gravedad media de las lesiones fue de 34,22 días, una tasa situada por encima de lo que apuntaba la evidencia. En el caso de las lesiones nuevas, la gravedad media ascendía a 41,57 días, frente a los 8,5 días de las lesiones recurrentes, que eran menos frecuentes.

De acuerdo con los investigadores, los resultados se encuentran dentro de los parámetros esperados, aunque la gravedad de las lesiones nuevas podría ser más alta de lo que considera la literatura existente. Asimismo, consideran que el número de lesiones tiene que ver con la mala condición física de los jugadores incluidos en el estudio, limitado por la escasez de participantes, según reconocen.

En cualquier caso, los autores consideran que los datos de lesiones recurrentes alertan de la necesidad de poner en marcha medidas preventivas. En ese sentido, sugieren la puesta en marcha de programas de formación específicos que ayuden a los jugadores de rugby a mejorar la fuerza física, así como el desarrollo de entrenamiento destinado a mejorar la técnica, sobre todo durante periodos de fatiga.