Esta operación quirúrgica es el método más utilizado para tratar roturas de fémur, con una tasa de entre el 85 y el 100% de aceptación entre los pacientes; sin embargo, la unión entre los huesos no siempre es óptima y se requieren intervenciones posteriores. Tal como asegura Ma Yong-Gang, autor del estudio, los cirujanos ortopédicos se enfrentan con frecuencia a un aumento en los costes sanitarios y a la recuperación más lenta de sus pacientes.

Un total de 425 individuos de entre 21 y 56 años, entre ellos 254 hombres y 171 mujeres, diagnosticados de pseudoartrosis diafasaria o hipertrófica, se prestaron a participar en este estudio publicado por la revista Chinese Journal of Traumatology, con el objetivo de encontrar los factores de riesgo que inciden en la unión de la rotura. Una vez sometidos a la cirugía de enclavado medular, 12 individuos vieron deficiencias en la unión ósea.

El diámetro del clavo ha sido en este sentido una cuestión determinante. La técnica de escariado del hueso permite la inserción de un clavo de mayor longitud, lo que proporciona estabilidad, pero también puede interrumpir el flujo sanguíneo cortical desencadenando necrosis, embolización ósea, una mayor reacción perióstica e incluso el desarrollo del síndrome de dificultad respiratoria en pacientes adultos.

Tras numerosas revisiones de literatura médica el equipo de científicos concluyó que el enclavado fresado es más eficaz en la mayoría de casos. 243 enfermos de este estudio recibieron este tipo de clavo y únicamente 5 presentaron deficiencias en la cura del fémur distal. Esto sugirió que el micromovimiento de la punta dentro de la fractura estaba impidiendo la curación del hueso. El equipo determinó que, aunque el fresado proporciona suficiente estabilidad en roturas proximales no es apto para roturas distales.

Una tercera opción, el enclavado retrógrado, resulta ser un tratamiento fiable para las fracturas femorales distales, si bien es cierto que en las diafisarias se ha asociado con unos niveles elevados de dolor en la rodilla.

En definitiva, las faltas de unión quirúrgica en las fracturas de diálisis femoral tras intervenciones de enclavado intramedular, suponen un proceso multifactorial, en el que intervienen factores como el punto exacto de fractura -proximal o distal- el grado de reducción, el tamaño del clavo -fresado o mediante escariado- y el tipo de inserción del mismo -anterógrado o retrógado.

El estudio chino también menciona el consumo del tabaco y el retraso en el soporte del propio peso durante la recuperación, como factores de riesgo tras el enclavado.