De acuerdo con dicho estudio, los médicos deben controlar ciertos aspectos de los pacientes antes de la intervención:

1. Realizar un control sobre las enfermedades crónicas del paciente, como la hipertensión arterial o la diabetes.

2. Disminuir su índice de masa corporal (IMC).

3. Realizar pruebas para detectar deficiencias nutricionales. La malnutrición es común en personas con obesidad, así como en pacientes que están en dietas bajas en calorías con el objetivo de bajar de peso. Esto podría conducir a una mala cicatrización de heridas e infecciones.

Los investigadores también comprobaron que el exceso de tejido blando puede obstruir la visibilidad del lugar de la intervención durante la cirugía. Esta falta de visibilidad puede dificultar la alineación correcta y fijación del implante, así como requerir un mayor tiempo quirúrgico.

Por este motivo, consideran que la alineación asistida por ordenador puede agilizar la cirugía y reducir al mínimo las complicaciones. Además, tras la cirugía, los pacientes con obesidad tienen un alto riesgo de revisión médica debido a la disminución de la longevidad de los implantes y a que suelen tener mayor de infección.

Aunque ningún estudio ha evaluado los métodos para disminuir estas complicaciones, los investigadores sugieren que puede ser beneficioso utilizar los implantes con una mejor fijación. "Si bien se necesita más investigación, esta revisión ha identificado una variedad de métodos de tratamiento para mejorar los resultados y reducir las complicaciones en pacientes con obesidad", explica Ryan J. Martin, autor principal del estudio.