“No es impresión 3D médica, sino impresión 3D para el equipo médico”, explica Rubén Pérez Mañanes, médico adjunto del servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del citado centro hospitalario y culpable de introducir en el mismo la tecnología de bq, una empresa española que diseña smartphones y, desde hace un tiempo, también escáneres e impresoras 3D.

“No sabíamos qué iban a hacer, pero les dimos un curso de un par de días de impresión 3D y consiguieron aplicarlo a su nicho”, cuenta el responsable de la distribución internacional de la tecnología 3D de bq, Juan Manuel Rivas, que ha participado este jueves en la feria de Open Source y software libre OpenExpo 2016.

Al evento llevó una Witbox 2, la misma impresora que utilizan en el Gregorio Marañón para convertir en realidad tangible los modelos virtuales que usan desde hace una década. “Tener en nuestras manos los modelos impresos en PLA (un material biodegradable muy usado en impresión 3D) de las fracturas o los tumores que vamos a operar aumenta nuestra capacidad para preparar la intervención con mayor precisión”, apunta Pérez Mañanes.

De acuerdo con el especialista en cirugía reconstructiva, ahora pueden anticiparse a procesos que antes tenían que hacer durante la intervención; por ejemplo, la adaptación de las prótesis que van a implantarse en el paciente, que pueden realizar antes de entrar en quirófano gracias a los citados modelos 3D. Así, se reduce considerablemente la duración de la operación.

La impresión 3D permite también a los especialistas fabricar guías quirúrgicas personalizadas (en la imagen, facilitada por bq). “Hace años que usamos estas plantillas que se colocan sobre los huesos (previamente esterilizadas) para indicarnos los lugares por los que tenemos que insertar tornillos, realizar co adaptar implantes”, señala el traumatólogo, explicando que los modelos impresos por ellos mismos son usados también como un recurso de comunicación.

“Nos ayudamos de los modelos para explicar el diagnóstico, las alternativas y el tipo de intervención a los pacientes -señala el médico-. Les tranquiliza mucho entender el proceso y, de hecho, muchos de nuestros pacientes os suelen llevar de recuerdo”. A nivel formativo, también, los modelos 3D facilitan la explicación de ciertas técnicas.

“Ser nosotros mismos los que construimos nuestras herramientas en vez de depender de terceros, y hacerlo en nuestro propio medio, nos da un mayor control del proceso asistencial en su conjunto, desde el diagnóstico hasta la intervención. Además, supone un ahorro de costes considerable”, destaca Pérez Mañanes, cuyo servicio (dirigido por el profesor Javier Vaquero) no deja de encontrar nuevas aplicaciones para esta tecnología.