Para evaluar qué sentidos -vista, oído o tacto- eran más adecuados durante la conversación entre el médico y el paciente, los investigadores llevaron a cabo un estudio con 67 voluntarios diagnosticados de artritis de rodilla que debían someterse a una inyección de corticoesteroides.

Tras dividir a los individuos de forma aleatoria en 3 grupos, los sanitarios les detallaron los pormenores del tratamiento, basándose en los contenidos de OrthoInfo, una web de la AAOS. De esta forma, el primer grupo recibió una explicación verbal; el segundo acompañó el discurso con un vídeo animado; y el tercero, con un modelo tridimensional de una rodilla.

La satisfacción y comprensión de cada paciente se midió entonces mediante la prueba Nkem, cuyos resultados mostraron un 71% de satisfacción en el primer grupo, un 74% entre aquellos que observaron el vídeo y un 84% en los que disfrutaron de una explicación ejemplificada en un modelo anatómico realista. Además, la mayoría de los voluntarios, de cualquiera de los grupos, expresaron su interés por esta pauta.

“La investigación ha demostrado que, si el paciente entiende mejor el discurso es más probable que siga después las recomendaciones del cirujano”, resume Nkemakolam Egekeze, autor principal del paper. “El campo de la ortopedia está preparado para asumir un papel de liderazgo en la mejora de la comunicación médico-paciente durante el proceso de consentimiento informado y nuestros hallazgos podrían desempeñar un papel en la mejora”, concluye.