Tal como publica la Revista Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología, los autores estudiaron 37 casos de fractura de la extremidad inferior tratados entre el año 2003 y el 2012. De estas fracturas, 25 se resolvieron mediante tratamiento quirúrgico y otras 12 siguieron una terapia conservadora para su resolución.

Tras analizar los resultados, Sergi Barrera-Ochoa y su equipo hallaron “mejores resultados en cuanto a balance articular, consolidación ósea y alineación radiológica” en el grupo quirúrgico; así como un menor número de úlceras por presión. Sin embargo, “no se detectaron diferencias entre grupos en cuanto a estancia hospitalaria, número de complicaciones médicas y control del dolor”, explican.

Aunque hasta ahora no ha existido consenso respeto al manejo de esta dolencia en pacientes lesionados medulares crónicos, la mayoría de clínicos suele decantarse por un tratamiento conservador. Esta tendencia se debe, según los investigadores, a la alta tasa de complicaciones del tratamiento quirúrgico.

No obstante, defienden, “la estabilización quirúrgica presenta mejores resultados de consolidación ósea, un balance articular prácticamente libre y una baja tasa de complicaciones cutáneas y dolor asociado a la fractura”. Además, el retorno al nivel previo a la lesión es rápido si se sigue esta técnica. Por todo ello, sugieren, la cirugía debe tenerse en cuenta como una alternativa válida.