El procedimiento comienza con la realización de una tomografía computarizada o una radiografía simple de la fractura. La empresa Eurega procesa esta imagen, siempre bajo la supervisión del equipo quirúrgico y habiendo eliminado previamente la identidad del paciente. Una vez reconstruido tridimensionalmente, el modelo de fractura puede imprimirse en su estado original, reducida, fragmentrada o con implante.

En Extremadura, la inclusión de esta técnica en los servicios de Cirugía Ortopédica y Traumatología está financiada por la Fundación para Formación e Investigación de los Profesionales de la Salud de Extremadura (Fundesalud) de la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales. Según explican los expertos y recoge la Agencia EFE, la impresión 3D conlleva una serie de ventajas:

  1. Reducción del tiempo de cirugía.
  2. Postoperatorio más corto y menos doloroso.
  3. Minimización del riesgo de infección y complicaciones.
  4. Mediciones precisas que permite la planificación quirúrgica.
  5. Aumento de la calidad de vida sin riesgo adicional para el paciente.

No obstante, matiza la Junta de Extremadura, los pacientes seleccionados para beneficiarse de la impresión de réplicas óseas en 3D deben cumplir una seria de requisitos:

  1. Fractura en las extremidades de complejidad media-alta.
  2. Precisar una intervención quirúrgica con implante.
  3. Presentar una tomografía computarizada realizada por motivos médicos.
  4. No padecer otra patología o alteración del estado general prioritaria a la intervención.