“La estabilidad de la articulación trapecio metacarpiana del pulgar es fundamental para la función completa de la mano”, explica el especialista del centro Miguel Ángel Toledo. Por eso, la rizartrosis es “una condición muy invalidante para el paciente”, advierte.

“Cuando se produce una laxitud capsular progresiva en la articulación, con la consiguiente pérdida de movilidad, aparece la enfermedad degenerativa”, relata el jefe del servicio de Traumatología y Ortopedia. En estos casos, la rizartrosis llega a impedir movimientos básicos y cotidianos.

“Abrocharse la cremallera del pantalón, cerrar con una llave o hacer una pinza de fuerza” son gestos que se convierten en un obstáculo para el paciente de rizartrosis, ejemplifica. “Eso sin olvidar el dolor continuo y nocturno”, matiza Toledo. Cuando este dolor se vuelve incapacitante, y el sujeto presenta cambios radiológicos, es momento de iniciar un tratamiento quirúrgico.

La técnica más adecuada para solucionar la rizartrosis es, según el traumatólogo, la extracción del trapecio con reconstrucción ligamentosa con o sin interposición. Esta técnica “genera unos resultados muy satisfactorios, ya que se no solo se recupera la función de la mano casi en su totalidad, sino que, además, se alivia el dolor”.