El método de inmovilización, exportado desde el Boston Children's Hospital, “ha supuesto una verdadera revolución en el campo de la traumatología, ya que minimiza las limitaciones que supone llevar un yeso, especialmente durante la temporada de verano”, según explica el equipo de Orthopediatrica en una nota de prensa.

“La recomendación fundamental a la hora de llevar una venda tradicional de yeso y algodón es que no se moje”, recuerda Lirola, ya que la humedad resquebraja el material y el algodón empapado acaba macerando la piel. Sin embargo, a los 5 minutos de ser colocadas, las escayolas a prueba de agua pueden sumergirse sin que se deteriore el material.

Esto permite mejorar la higiene del paciente, que puede asearse a diario e, incluso, disfrutar de la playa o la piscina. Además, señalan, “las escayolas a prueba de agua no huelen mal y reducen los picores que, en cualquier caso, pueden aliviarse con el roce del agua”, sugieren.

Entre las ventajas del método, Lirola destaca la ligereza respecto a los yesos tradicionales -cuyo peso supera en más del doble a las nuevas escayolas a prueba de agua- y el hecho de que el material es invisible a las radiografías. De este modo, “el especialista puede ver mejor los huesos fracturados”, justifica el traumatólogo infantil.

La introducción en España de las escayolas a prueba de agua ha logrado “excelentes resultados y la satisfacción por parte de los pacientes” que pueden elegir el color de su yeso. Además de esta deferencia hacia los más pequeños, la clínica ha diseñado un protocolo para la retirada de la escayola.

“Este proceso suele provocar un alto nivel de estrés a los niños”, explican, “para reducir su malestar y ayudarles relajarse tratamos de hacer de la experiencia un juego”.  En este sentido, señalan, la clínica cuenta con sierras de última generación y reducción de ruido. Actualmente, los prototipos importados se encuentran disponibles en Andalucía, Murcia, Santander, San Sebastián, Las Palmas de Gran Canaria y Madrid.