El estudio se realizó en 55.517 pacientes mayores de 44 años, con diagnóstico psiquiátrico, que habían sido asignados a todos los equipos de Atención Primaria del Instituto Catalán de Salud. De todos ellos, 11.129 recibían tratamiento antipsicótico mientras que 44.388 no tomaban este tipo de fármacos. El 60% eran mujeres, con una edad media de 67 años.

Tras la evaluación, se observó que el número de fracturas de cadera era 1,7 veces superior en pacientes con tratamiento antipsicótico. Susana González, investigadora principal del proyecto asegura que “se necesitan estrategias preventivas y la colaboración entre niveles asistenciales para reducir el riesgo de fracturas en población con trastornos mentales graves”.