Los tendones rotulianos de los jugadores profesionales de baloncesto son más densos, según apunta la investigación de un grupo de médicos deportivos españoles. Los expertos han utilizado un sistema de caracterización del tejido por ultrasonido (UTC) para analizar la densidad de los tendones y han comparado el resultado con la musculatura de jugadores no profesionales. “Se ha observado un mayor grosor de los tendones sintomáticos que de los asintomáticos”, señalan.

Los médicos escriben que no hubo diferencias importantes en el patrón del UTC entre los jugadores profesionales y los académicos ni entre los sintomáticos y los asintomáticos. El equipo explica que la ecografía convencional permite identificar los cambios macroscópicos que se producen en el tendón patológico, sin embargo, “estos cambios no se correlacionan bien con los síntomas o la respuesta al tratamiento”. La caracterización del tejido del ultrasonido (UTC) evalúa la estructura del tendón en 3 dimensiones y la clasifica en 4 eco-tipos, según explican los expertos.

El objetivo de este estudio fue investigar la estructura del tendón rotuliano de jugadores de baloncesto a través de la técnica UTC y estudiar las diferencias entre jugadores profesionales y formativos. La investigación también ha comparado la pierna dominante con la pierna no dominante, y los efectos sintomáticos y asintomáticos. Para ello, los médicos estudiaron un total de 40 tendones rotulianos de 20 jugadores de baloncesto, 10 profesionales y 10 en proceso de formación.

La estructura del tendón rotuliano (proximal, medial y distal) se cuantificó mediante UTC en el inicio de la pretemporada. La fiabilidad inter e intraobservador se estudió mediante el coeficiente de correlación intraclase (CCI). La edad media de los 10 jugadores profesionales y la de los 10 jugadores formativos era de 28 años. El espesor del tendón rotuliano fue mayor en los jugadores profesionales en la pierna dominante y en los tendones sintomáticos.

No se encontraron diferencias significativas para los ecotipos, excepto en el caso del ecotipo II del tendón rotuliano derecho en la porción proximal entre los jugadores profesionales y los académicos, y en los ecotipo III y IV del tendón derecho, en su porción proximal entre los jugadores sintomáticos y los asintomáticos. “Se encontró una buena fiabilidad con estas técnicas”, apuntan los expertos.