Miles de médicos, ingenieros y diseñadores se han puesto ya al servicio de la iniciativa, creada en 2011 por el matrimonio Owen. En España, “El Jardín Digital ha sacado la nueva versión impresa 100% funcional de la mano robótica solidaria, colaborando con la red”, señala Instituto Madrileño de Traumatología (IMTRA) que se ha hecho eco de “este proyecto por el que invertir en una impresora 3D merece definitivamente la pena”.

Tal como explica Jennifer Owen en la web, el proyecto comenzó cuando un carpintero sudafricano que había perdido sus dedos en un accidente vio en Youtube la mano postiza que Ivan Owen había creado para completar un disfraz de estilo steampunk. Tras casi un año intercambiando diseños, ambos crearon el primer prototipo de mano robótica casera.

Poco después, recuerdan en la bitácora de su proyecto, una mujer sudafricana contactó con el matrimonio en busca de una “versión diminuta” de la prótesis para su hijo de 5 años que padecía un defecto congénito en su mano derecha. Desde entonces, y gracias a la tecnología de impresión 3D, las manos robóticas han progresado hasta beneficiar a cerca de 750 pacientes durante el primer año de vida del proyecto.

Tan solo un año después, la asociación alcanzó los 7.000 miembros y más de 2.000 dispositivos protésicos. “Miles de niños en edad escolar y estudiantes universitarios están aprendiendo a usar la tecnología y las nuevas habilidades para ser la próxima generación de change makers”, celebra IMTRA en referencia a esta “creciente lista de colaboradores cuya fuerza proviene del apoyo mutuo”.