La invención de estas muletas, seleccionadas como finalistas al Premio a la Innovación en la feria Naidex de productos ortopédicos y de movilidad, se remonta al año 2008, cuando el ingeniero madrileño Rafael Vidal Rodríguez sobrevivió junto a otras 19 personas al accidente de aviación de Spanair, sucedido en el aeropuerto de Barajas.

Además de no ser “nada estéticas”, después de un uso prolongado, las muletas clásicas que utilizó tras el accidente “resultaban incómodas”, recuerda Vidal en declaraciones a la agencia EFE. “El componente psicológico es muy importante; no es lo mismo despertarse y coger 2 hierros que disponer de una pieza ligera con diseño deportivo, discreto y elegante”, explica.

“En momentos de enfermedad, estas herramientas ortopédicas se convierten en un apéndice del cuerpo, ejemplifica el ingeniero, que ha conseguido reducir los 800 gramos de peso de una muleta tradicional a tan solo 240 gramos por unidad. Gracias a su ligereza y ergonomía, el diseño de aluminio o fibra de carbono, ya ha pasado por las manos de personalidades como el multimillonario Ruper Murdock o el rey emérito Juan Carlos I.

Vidal y su equipo, que trabajan en la expansión del producto a más de una veintena de países, han declarado su sorpresa por la nominación al premio, ya que se consideran “una pequeña empresa compitiendo contra entidades de grandes facturaciones y multinacionales que llegan a ingresa millones de euros”.

En este sentido, lamenta la “falta de apoyo y reconocimiento a nivel español”, ya que, según afirman, no han obtenido ninguna subvención institucional para el desarrollo del aparato sanitario. “Es una vergüenza teniendo en cuenta que las pequeñas empresas somos el motor de España”, denuncia el ingeniero; “si salimos de la crisis se gracias a los emprendedores”, sentencia.

El próximo objetivo de esta PyME madrileña, tras “erradicar del mercado las muletas que maltratan a los pacientes”, será la promoción de unas medias de compresión para la prevención de varices, fabricadas con fibra de bambú.