Según los datos de la propia DGOU, “el número de heridos graves por traumatismos aumenta exponencialmente durante los meses de invierno”; tanto es así, que los especialistas deben tratar durante esta época del año “cantidades ingentes de fracturas, contusiones y lesiones en los ligamentos”, aseguran.

Aunque muchos de estos resbalones no tienen consecuencias, los traumatólogos alemanes también se enfrentan a menudo a lesiones cerebrales o fracturas en la cadera, especialmente entre la población geriátrica.

“En invierno, la inestabilidad se agrava especialmente en los ancianos mayores de 70 años que, además, carecen de los reflejos para agarrarse o poner las manos antes de caer al suelo helado”, especifica Christopher Spering, jefe de la sección de Prevención.

Tanto para estos pacientes geriátricos como para los más jóvenes, la DGOU propone imitar al pingüino, un animal “acostumbrado a caminar de forma segura y sencilla sobre terrenos helados”.

Estas aves, por ejemplo, inclinan el torso hacia delante y cargan el peso sobre su pata delantera. Los seres humanos deben imitar este gesto y evitar en la medida de lo posible dividir su peso entre ambas piernas, una opción “más arriesgada” según los expertos.

Aconsejan así mismo, el uso de zapatos cómodos, deportivos y con suela antideslizante; “en caso de tener que ir a trabajar siempre es mejor cambiarse de calzado en la oficina y, por la calle, buscar algún tipo de apoyo, como barandillas o muros”, recomiendan.