El estudio, financiado por el National Institute for Health Research (NIHR) y publicado en The Bone and Joint Journal, ha contado con la colaboración de 250 pacientes sometidos a cirugías de reemplazo de rodilla. Durante el postoperatorio, el grupo que recibió la inyección anestésica alrededor de la articulación requirió dosis más bajas de analgésicos en comparación con el grupo de inyección antestésica en la ingle.

“Los riesgos potenciales del alivio del dolor a base de analgésicos potentes, como la morfina, no se conocen bien”, argumenta Peter Wall, autor principal del estudio, en una nota de prensa de la universidad. “Pueden causar efectos secundarios graves en los pacientes operados de reemplazo de rodilla, por lo que, si es posible, es mejor evitárselos”, defiende.

Además, mientras la inyección anestésica tradicional requiere la participación de un anestesista, la articular puede ser administrada directamente por el cirujano, lo que “permitiría mejorar la atención al paciente y ahorrar recursos valiosos, como el tiempo de los especialistas”, defiende Wall.

Esto demuestra “las ventajas de las inyecciones anestésicas periarticulares sobre otros métodos”, sentencia el autor. “Es una técnica segura y eficaz que no solo reduce la necesidad de analgésicos en pacientes operados de reemplazo de rodilla, sino que, además, implica menos recursos”, reitera.

No obstante, según el propio artículo, mientras el grupo de inyecciones anestésicas del nervio femoral sufrió 39 efectos adversos, de los cuales 27 fueron graves, el grupo de inyecciones anestésicas alrededor de la articulación sufrió 51 efectos adversos, de los cuales 38 fueron graves y se prolongaron hasta 6 semanas tras el reemplazo de rodilla.