“Existen en la actualidad intervenciones muy habituales en nuestros hospitales, como las de rodilla o de cadera”, ejemplifica Toledo en una nota de prensa del centro; “las de hombro son bastante frecuentes también, pero la de prótesis de muñeca todavía no es una cirugía común en nuestros centros”.

En este sentido, hay que tener en cuenta que la incidencia de la artrosis de muñeca es muy pequeña comparada con la de rodilla o cadera, admite el experto. Además, explica, “se ponen pocas prótesis al año porque hay que seleccionar a los pacientes”, generalmente individuos reumáticos con afectación en el carpo que no practiquen actividades de esfuerzo”, señala.

La técnica, que Toledo lleva practicando más de una década, es similar a la empleada en la rodilla o la cadera. “Consiste en reemplazar la superficie del radio y del carpo por un componente metálico, y entre ellos acoplar una pieza de polietileno”, resume. “La anestesia que aplicamos puede ser solo plexual o general, dependiendo de los casos”.

Durante el postoperatorio, el paciente debe llevar una férula en 20 o 30 grados de extensión durante 2 semanas; “posteriormente programamos rehabilitación”, indica el experto. Los resultados funcionales son “muy buenos”, de 30 a 40 grados de flexión y de 30 a 40 grados de extensión; un nivel de movilidad que permite realizar más del 95% de actividades cotidianas, concluyen.