“Aproximadamente en el 20% de los pacientes con fracturas de tobillo, hay una lesión concomitante a la sindesmosis que requiere estabilización, por lo general con uno o más tornillos”, resume Siem Dingemans, autor principal del estudio que publica la revista The Bone & Joint Journal.

Para definir la pertinencia de las extracciones en esta articulación fibrosa, los autores estudiaron un total de 331 estudios obtenidos a través de Embase, Medline y Cochrane Library, de los cuales, 11 resultaron ser de interés.

En 2 ensayos controlados aleatorizados no se encontró ninguna diferencia en el resultado funcional entre la dejar y extraer el tornillo, mientras en 8 de los 9 estudios de casos y controles los investigadores hallaron mejores resultados entre los pacientes a los que se les mantenía el tornillo en la sindesmosis.

No obstante, tal como señalan los propios autores, todos los papers tenían aún fallo metodológico sustancial. “La literatura es de calidad insuficiente para poder extraer conclusiones definitivas”, admite Dingemans, sin embargo “es incontestable que cualquier proceso secundario supone costes adicionales y expone al paciente al riesgo de nuevas complicaciones”, razona el experto.

Por tanto, y “en ausencia de pruebas de mayor calidad, parece que hay poca justificación para la eliminación rutinaria de los tornillos en fracturas de tobillo”, concluye.