El trabajo, publicado en revista Gerontology, se basa en los datos de 1.375 pacientes (57% mujeres) con una media de edad de 69 años. El 21% de estos ancianos sufría dolor leve (40%), moderado (47%) o intenso (13%) en el pie, mientras que el más del 33% informó de haber sufrido alguna caída.

Tras analizar estas cifras, los investigadores concluyeron que las personas con dolor moderado o severo tenían un 62% más de probabilidades de sufrir un traumatismo accidental, mientras la tasa ascendía al 78% de probabilidades entre los pacientes con pie plano.

“Las caídas son la principal causa de hospitalización entre ancianos”, recuerdan en una nota los autores principales del texto y especialistas en patologías musculoesqueléticas, Arunima Awale y Marian Hannan. “Se trata de un problema importante para este sector poblacional, cuyas caídas disminuyen la calidad de vida y pueden, incluso, conducir a la muerte”, argumentan.

“Hasta ahora se había tenido en cuenta el dolor como un factor de influencia en los accidentes; pero no su intensidad ni la postura y función del pie”, añaden. Según datos oficiales, más del 30% de las personas mayores de 65 años se caen, al menos, una vez al año, mientras que, en los mayores de 75, la cifra asciende a más del 40%.