La idea, que se ha materializado gracias a la inversión de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA), pertenece a Omer Inan, profesor asistente de ingeniería eléctrica e informática y figura destacada de la National Collegiate Athletic Association.

El exatleta, lanzador de disco en la universidad de Stanford, concibió el aparato tras sufrir los chasquidos de rodilla en su propio cuerpo durante los entrenamientos. Reparó también en que se producían sonidos "útiles” que en ocasiones eran ahogados por otro tipo de sonidos más “extraños”.

El primer reto a la hora de dar forma al aparato fue precisamente esta búsqueda del crujido más relevante para el diagnóstico: “La rodilla está rodeada de líquido, lo que embota ondas sonoras que están saliendo de la articulación. Cuando un paciente se mueve produce muchos ruidos, pero amortiguados”.

El segundo obstáculo fue adaptar la capacidad de medición al movimiento del paciente, “porque no puedes simplemente decir a la persona que se quede en silencio”. Por eso, el dispositivo se construyó como una serie de bandas de película piezoeléctrica hipersensible con micrófonos microelectromecánicos (MEM) y sensores de vibración.

En una rodilla lesionada, el patrón acústico que se plasma de forma gráfica en una especie de electrocardiograma es más irregular, mientras que, en una sana, es constante. Los 17 ingenieros participantes continúan mejorando esta tecnología, que en el futuro será utilizada para determinar si es preferible dar un alta o continuar con la terapia.

Además, los elementos que componen el aparato son muy económicos, de entre 50 centavos y 1 dólar. “Podrían fabricarse monitores portátiles y de bajo coste, para atletas que han sobrecargado sus rodillas o para pacientes de edad avanzada que se hayan resbalado y caído”, asegura Inan en la web de Georgia Tech.

Lesiones en el campo de batalla

En este sentido, la DARPA ha mostrado su interés por el invento como una oportunidad para reducir las lesiones traumatológicas de repetición en el campo de batalla. “Mucha gente no sabe que las lesiones musculoesqueléticas de las rodillas y los tobillos son una de las principales causas de baja del servicio militar”.

Esto sucede no solo por el elevado peso de las mochilas, que ejercen presión sobre las articulaciones de los soldados, sino también porque deben marchar por terrenos complicados, sortear obstáculos o pasar varias horas agachados o en cuclillas en lugares estrechos.

Inan se ha mostrado satisfecho de los resultados, especialmente con el volumen conseguido a la hora de registrar las crepitaciones, que fueron “mucho más fuertes y claras de lo esperado” y confía en que, una vez estén completamente decodificados los patrones de sonido, esta tecnología de detección acústica pueda ser útil para la investigación médica.