El implante se va a aplicar a prótesis de cadera, rodilla, codo y hombro, y también es utilizable en clavos para reconstrucción de fracturas o en vástagos para prótesis externa tras amputación. El implante destaca por su diseño novedoso, ya que está compuesto por varios módulos expansibles fabricados con polímeros que se insertan con holgura en el hueso, lo que facilita tanto su implantación y extracción; y además por su geometría puede personalizarse o adaptarse a las necesidades de cada paciente.

"Con la técnica desarrollada, estos procesos son menos traumáticos y aportan al cirujano mayor control sobre la operación, con lo que esperamos influir de forma positiva en la recuperación del paciente", ha explicado Silvestre.

La mayoría de implantes actuales se componen de una única pieza que se inserta en el canal medular por percusión a martillazos, un proceso traumático que, en algunas ocasiones, produce el estallido del hueso. Además, la rigidez de estos implantes provoca la pérdida de tejido óseo (osteoporosis por desuso) y, cuando es necesario retirar un implante osteointegrado en más del 50% de los casos, hay que recurrir a una fractura controlada.

"El sistema que hemos ideado reduce los principales inconvenientes de los implantes actuales: se inserta con holgura en el hueso, se pretensa expandiéndose y queda fijado por rozamiento, lo que permite controlar las tensiones en el hueso, lo que es especialmente importante cuando el hueso es de baja calidad", destaca José Albelda, del Centro de Investigación en Ingeniería Mecánica (CIMM) de la UPV.