Xabier Goikoetxea, traumatólogo de la Clínica IMQ Zorrotzaurre de Bilbao, ha subrayado que la prevalencia de este tipo de lesiones es alta. “Se estima que el 30% de los mayores de 60 años y más del 60% de los mayores de 80 años presentan roturas del manguito rotador, que en muchos casos son asintomáticas, pero, en otros, son causantes de muchos padecimientos para los pacientes, por el dolor, la falta de fuerza o de movilidad del hombro”, ha explicado.

Un traumatismo, esfuerzos repetitivos en el ámbito laboral o deportivo y el propio proceso degenerativo que causa la edad en los tendones, pueden ser la causa de esta patología. En cuanto a su tratamiento, en ocasiones se recomienda una terapia conservadora, es decir, sin cirugía. No obstante, la intervención quirúrgica puede ser necesaria en aquellos casos en los que exista un dolor importante y se precise mejorar la funcionalidad para realizar actividades sencillas de la vida diaria.

La artroscopia es una de las técnicas más utilizadas para reparar este tipo de lesiones. Es un tratamiento en que se realizan pequeñas incisiones a través de las cuales se introduce una cámara para ver y actuar dentro de la articulación del mismo modo que se hace en una cirugía abierta convencional. Las ventajas de este procedimiento son que provoca una menor tasa de complicaciones, reduce la estancia hospitalaria y disminuye el tiempo de recuperación.