Los expertos explican que su material puede transformarse desde un hueso cilíndrico de la pierna a un cráneo completo. Si se comienza a utilizar de forma generalizada, los cirujanos contarán con una forma de reparar lesiones traumáticas de una manera más versátil y barata, ya que no serían necesarios los implantes metálicos ni las complejas cirugías que extraen hueso a hueso.

Una vez los implantes tridimensionales están colocados, son infiltrado por la sangre del paciente, lo que hace que se conviertan en un hueso natural de forma gradual. Los investigadores llaman a este material “hueso hiperplástico”, y explica que podría ser el remedio para las lesiones en el esqueleto, desde fracturas leves a reparaciones espinales. “Nuestra visión es que este sistema termine en cada hospital”, explican los científicos.

Según apuntan los expertos, cada hueso se puede imprimir en un periodo de 24 horas y cada pieza se personaliza para el paciente. La tinta está hecha de hidroxiapatita, un mineral que se encuentra en los huesos humanos, y PLGA, un polímero que enlaza las partículas de este mineral y da la flexibilidad a la pieza. Según explica el equipo médico, ellos mismos se sorprendieron cuando vieron como la pieza se mantenía dura a pesar de ser moldeada.