Los farmacéuticos aseguran que la homeopatía niega los principios de la física y la química, y que no tiene ningún efecto farmacológico, aunque sus consumidores piensen que funciona en ellos. "Como falsa terapia que es, sin avales científicos y que se aprovecha de la laxitud de la ley que la intenta regular, se introduce en nuestro ejercicio a muchos niveles: farmacias que la dispensan y recomiendan, universidades que se atreven a enseñarla, sociedades que se llaman “científicas” que la incluyen en sus guías terapéuticas”, indican.

Los farmacéuticos culpan a su máximo órgano representante, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, de que “acoge la homeopatía sin pudor y le da una oficialidad que no debe tener”. El manifiesto expresa que esta “pseudoterapia” se fundamenta en la administración de cantidades infinitesimales de sustancias que, si se aplicaran en grandes proporciones a un individuo sano, producirían los mismos síntomas que se pretenden combatir.

El colectivo afirma que la venta de homeopatía no tiene ninguna restricción en España y que se rige por una regulación del año 94 que permitía su venta y consumo, pero que no posee una regulación según su análisis científico. La norma que la iguala al resto de fármacos indicaba que tenían que demostrar su calidad, no su eficacia ni para qué están indicados. Los farmacéuticos entienden que no se les puede llamar medicamentos.

Los farmacéuticos firmantes no pertenecen a ninguna organización que los agrupe y anuncian que están dispuestos a organizar actividades en las que incluirán a otros colectivos como estudiantes, médicos, fisioterapeutas, matronas, químicos, físicos “y todo aquel que tenga criterio para confirmar que la homeopatía no es más que un engaño que lleva 200 años con sus artes, pero que tiene los días contados”, afirman.