Según un estudio presentado en el último congreso de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), la acidosis láctica asociada al uso de metformina en pacientes que desarrollan un fracaso renal agudo puede condicionar el desarrollo de un cuadro clínico potencialmente muy grave. Algo que no tiene por qué ocurrir si se diagnostica y se toman medidas a tiempo.

De acuerdo con los investigadores, la acidosis láctica es un tipo de acidosis metabólica caracterizada por el aumento de la producción de ácido láctico como respuesta a la dificultad de utilización del oxígeno a nivel tisular, con aumento del hiato aniónico y disminución del bicarbonato. Su asociación con la metformina “es algo controvertida, así como su incidencia”, infraestimada, dicen los autores.

Para poner de manifiesto la incidencia de la entidad en su medio, los especialistas realizaron un estudio retrospectivo de todos los casos que cumplían criterios entre los ingresados en Nefrología durante el año 2015. Una docena de pacientes encajaban en el perfil, lo cual representaba el 10% de los fracasos renales agudos atendidos por la unidad; 9 tenían entre 60 y 75 años y el resto eran mayores.

Del total, 11 desarrollaron fracaso renal agudo. El desencadenante en 9 pacientes fue un cuadro de diarreas y vómitos, en 2 infección respiratoria y en 1 hipotensión y disminución de ingesta. Necesitaron tratamiento renal sustitutivo 8 personas, la mitad de las cuales requirieron ingreso en UCI. Todos evolucionaron favorablemente, recuperando función renal.

“Nos parece un número de casos elevado”, afirman los autores, según los cuales “la evolución es muy tórpida y podría condicionar el exitus del paciente si no se toman las medidas oportunas”. “La comunidad médica debe ser consciente de la gravedad de este efecto secundario y estar alerta ante factores que lo puedan desencadenar”, concluyen.