La primera intervención para colocar un esfínter urinario artificial realizada mediante el robot Da Vinci Xi en España se ha llevado a cabo en el Hospital Universitario Vall d´Hebron de Barcelona para solucionar un problema de incontinencia urinaria de esfuerzo severa en una paciente de 51 años. Casi un año después de la operación, la mujer ha superado su incontinencia, según ha informado el centro en un comunicado.

“Esta nueva técnica supone un importante avance en el tratamiento de la incontinencia urinaria femenina de esfuerzo en casos que hasta ahora no tenían tratamiento curativo, fundamentalmente en mujeres que sufren una incontinencia urinaria de esfuerzo severa que no se resuelve con las técnicas quirúrgicas habituales”, ha destacado Marta Allué, responsable de la Unidad de Urología Funcional de Vall d’Hebron.

Hasta ahora, apenas se utilizaba el esfínter urinario artificial para tratar la incontinencia urinaria de esfuerzo, ya que era necesario realizar cirugía abierta o laparoscópica, lo cual conlleva una serie de complicaciones asociadas a la complejidad del procedimiento. El pasado mes de octubre, un equipo del centro barcelonés usó cirugía robótica para colocar un esfínter urinario artificial en una paciente con incontinencia urinaria de esfuerzo refractaria severa secundaria a una incompetencia esfinteriana en el contexto de una vejiga neurógena secundaria a una lesión medular traumática.

El esfínter urinario artificial es básicamente un dispositivo que permite cerrar el cuello de la vejiga para evitar escapes de orina no deseados. “Alrededor del cuello vesical -ha explicado Luis Castro- se coloca un manguito relleno de suero conectado por un extremo a una bomba que se aloja en uno de los labios mayores y, por el otro, a un reservorio que se aloja en el abdomen”.

Cuando la mujer quiere orinar, acciona la bomba de forma manual y el manguito se vacía, permitiendo la salida de la orina por la uretra. El vaciado del manguito es posible gracias a que el suero que contenía pasa de manera momentánea al reservorio intraabdominal. Después de orinar, el suero rellena de nuevo y de forma automática el manguito; al aumentar de volumen, este ocluye el cuello vesical, evitando la salida involuntaria de orina.

El uso del robot Da Vinci para colocar el esfínter urinario artificial permite realizar la operación de manera mínimamente invasiva, ya que el acceso al abdomen es laparoscópico, es decir, que el dispositivo se puede colocar a través de pequeñas incisiones en el abdomen. Esta técnica aporta una mejor visibilidad y acceso al campo de trabajo, en este caso a alrededor del cuello vesical. “La tecnología del robot Da Vinci permite hacer posible lo que para los instrumentos de laparoscopia es prácticamente inviable por utilizar instrumentos rígidos”, ha añadido Juan Morote, jefe del Servicio de Urología de Vall d’Hebron.

“Los grados de libertad de los instrumentos del robot permiten desarrollar con facilidad y menor riesgo de complicaciones el espacio alrededor del cuello vesical y la colocación en ese lugar del manguito del esfínter urinario”, ha destacado el urólogo, según el cual otra ventaja es la reducción del trauma quirúrgico y el dolor, con la consecuente reducción del tiempo de recuperación y estancia hospitalaria.

“Los pacientes presentan una espectacular mejoría en su calidad de vida, ya que pasan de presentar continuamente escapes de orina, con los inconvenientes que ello conlleva: necesidad de pañales, dermatitis, úlceras cutáneas, entre otras, a poder controlar por completo el momento en el que quieren orinar y sin presentar escapes”, ha recalcado Allué.