Según explica el doctor Juan Leal Lombardo, especialista del Servicio de Urología del Hospital Sagrado Corazón, el reimplante ureteral se realiza en casos de estenosis de uréter. Este se disecciona, se desecha la parte enferma y se une la sana a la vejiga, para garantizar la salida adecuada de la orina.

“Esta técnica se llevaba a cabo tradicionalmente mediante cirugía abierta, con incisiones de gran tamaño para poder acceder al retroperitoneo”, comenta el urólogo Francisco Rivera Muñoz, quien destaca los buenos resultados de los 3 reimplantes ureterales por vía laparoscópica realizados en el Hospital Sagrado Corazón hasta ahora.

“Para el abordaje laparoscópico del reimplante ureteral es necesaria una superespecialización de los cirujanos, ya que requiere el perfecto conocimiento anatómico del retroperitoneo, una disección fina del uréter preservando su vascularización y obliga a realizar una sutura estanca punto a punto por vía laparoscópica para evitar fugas”, añade Leal, para el que la vía laparoscópica tiene muchas ventajas respecto a la cirugía convencional, entre ellas:

  1. Menor tiempo de ingreso hospitalario.
  2. Mayor velocidad de recuperación.
  3. Menor riesgo de sangrado.
  4. Menor agresión quirúrgica.
  5. Menor dolor postoperatorio.
  6. Menor necesidad de analgésicos.
  7. Reintegración más rápida a la actividad habitual.
  8. Mejor resultado estético.

Tal y como recuerdan desde Quirónsalud, el reimplante ureteral es una cirugía relativamente infrecuente, que implica para su realización un alto nivel del manejo laparoscópico de los cirujanos que la practican y una gran experiencia en cirugía laparoscópica urológica por ello la realizan muy pocos cirujanos. El Hospital Sagrado Corazón realiza casi todas las intervenciones urológicas con este tipo de técnicas no invasivas.