Las infecciones urinarias recurrentes son frecuentes a partir de los 50 años tanto en hombres como en mujeres; las vacunas, la D-manosa o los arándanos rojos son algunas alternativas o posibles complementos de los antibióticos, tal y como explica la jefa de servicio de Ginecología y Oncoginecología del Hospital Quirónsalud San José de Madrid, Carmen Pingarrón.

De acuerdo con la especialista, el 3% de las mujeres de entre 15 y 50 años sufren de infecciones urinarias recurrentes, que son aquellas que ocurren al menos 3 veces en un año o 2 veces en 6 meses. Los embarazos y las relaciones sexuales son las causas más comunes de dichas infecciones urinarias recurrentes, que a partir de los 50 años son frecuentes en ambos sexos.

En ese caso, las causas cambian. Las mujeres mayores de 50 padecen infecciones urinarias debido a la atrofia genital asociada a la menopausia o los cistoceles vinculados a la edad y los partos; los varones, por su parte, tienen infecciones relacionadas con la hipertrofia de próstata. La recurrencia tiene que ver con factores predisponentes, como la litiasis renal, genéticos, como el grupo sanguíneo (los grupos B y AB están menos protegidos frente a infecciones de orina) o con tratamientos inadecuados.

En la mayoría de los casos, estas infecciones urinarias se deben a E. Coli, Proteus y Staphylococos. Estas bacterias tienen unas fimbrias a las que se unen las células, además de adhesinas que facilitan la unión de bacterias entre sí, dando lugar a bacterias tridimensionales o biopelículas, más resistentes a los antibióticos. Asimismo, estas bacterias se introducen en las células vesicales y se reproducen dentro de ellas.

Teniendo en cuenta todos estos factores, en los últimos tiempos se han planteado alternativas a los antibióticos para tratar las infecciones urinarias recurrentes, como pueden ser vacunas elaboradas a partir de una suspensión de gérmenes del propio paciente muertos por calor. Esas vacunas son útiles en casos de alergia o resistencia a los antibióticos.

Otra de las alternativas de tratamiento de las infecciones urinarias recurrentes pasa por agregar arándanos rojos a los antibióticos, ya que aquellos impiden que las bacterias unan sus fimbrias a las células del paciente. Otra sustancia que puede agregarse a los antibióticos es la D-manosa, que inhibe la adherencia de las bacterias a los epitelios. Ambos elementos dificultan la permanencia de las bacterias en la vejiga, de acuerdo con la ginecóloga.