Tras encuestar a casi 300 voluntarios con lesión medular espinal en el tórax o por encima del mismo, la Universidad Simon Fraser de Canadá, ha concluido que la mayor preocupación de estos pacientes en relación a su calidad de vida es la forma en que la lesión puede afectar a su función intestinal. Según el estudio, que publica Journal of Neurotrauma, al cuidado digestivo le sigue la preocupación por la función sexual, la función de la vejiga y, por último, el dolor. Entre las preocupaciones menos mencionadas se encuentra el uso de la silla de ruedas.

Una lesión en la médula espinal puede suponer también un daño en el sistema nervioso autónomo que controla procesos como la presión arterial, la frecuencia cardiaca, la temperatura corporal, el metabolismo y las funciones intestinal, vesical y sexual. “La vía neural que viaja entre el cerebro y el intestino o la vejiga puede verse profundamente alterada” confirma Victoria Claydon, autora principal del estudio.

En estos casos, las vías espinales dañadas no pueden “desactivar” el aumento de presión arterial ocasionado por un intestino o vejiga llenos. Esta situación, mantenido hasta el momento del vaciado, puede suponer, a su vez, latidos cardiacos irregulares, ataques, convulsiones e, incluso, la muerte. En este sentido, señala la fisióloga, “la enfermedad cardiovascular es la principal causa de mortalidad y morbilidad en pacientes con lesión medular.

Más de un 30% de los encuestados aseguró dedicar más de 30 minutos diarios al cuidado intestinal, mientras un 15% admitió emplear más de una hora. Todos ellos señalaron que, dicho cuidado, les obligaba a permanecer cerca de sus hogares con la consecuente disminución en la calidad de vida que ello suponía. Hasta un 71% de los pacientes con lesión medular aseguró que restringida voluntariamente su ingesta de líquidos con el objetivo de controlar la función intestinal y de la vejiga.

“Desafortunadamente, la ingesta reducida de líquidos se asocia a hipotensión ortostática grave, fatiga por disminución del volumen sanguíneo, y una mayor probabilidad de estreñimiento, lo que hace que el cuidado intestinal sea aún más complejo”, lamenta Claydon. “Necesitamos encontrar soluciones integrales que reconozcan la interacción entre los diferentes sistemas corporales que pueden verse afectados por una lesión medular espinal”, concluye la investigadora.