La cirugía robótica se ha practicado mediante el robot Da Vinci. El paciente fue operado con esta técnica el día 30 de mayo por el doctor Carles Raventós, jefe de la Unidad de Urotelio del Servicio de Urología de Vall d'Hebron, y recibió el alta hospitalaria una semana más tarde.

El paciente padece cáncer de vejiga y, en estos casos, habitualmente se realiza una cistectomía radical, lo que supone la extracción de la vejiga con los ganglios relacionados y la derivación de los 2 uréteres para poder orinar. Esta derivación se hace a través de un trozo del intestino a una bolsa situada fuera del cuerpo del paciente o bien se construye una vejiga nueva, la neovejiga, usando un segmento del intestino, el íleon, con lo que se tenía que abrir al enfermo.

Con la cirugía robótica, los urólogos han conseguido construir la nueva vejiga sin hacer nuevas incisiones. Según el doctor Raventós, "se trata de una de las cirugías más complejas que hacemos" y ha precisado que "el gran reto es el aprendizaje, hacerlo con el robot no es más difícil, de hecho, es más fácil".

La cirugía robótica solo deja pequeñas cicatrices de la entrada de los instrumentos, ya que hay que hacer una incisión en el cuerpo del paciente para extraer la vejiga enferma, lo que supone una más rápida recuperación y evita posibles complicaciones derivadas de la cirugía abierta. Además, el paciente puede recibir el alta hospitalaria antes, con una estancia de 6 o 7 días frente a los 10 o 15 días habituales con otras técnicas.

Al mismo tiempo, recuperan antes el tránsito intestinal, se reduce el sangrado y, en el caso de los hombres, se puede preservar la función sexual. Las personas enfermas candidatas a someterse a este tipo de cirugía menos invasiva son hombres y mujeres afectados de cáncer vesical a los que se tiene que extraer la vejiga.