Así, la fosfomicina, que continúa siendo uno de los tratamientos de primera línea para estas infecciones, ha sido evaluado por un grupo de investigadores españoles del Servicio de Microbiología del Hospital de Móstoles, en Madrid, para comprobar su eficacia contra algunos microorganismos.

El objetivo del estudio in-vitro, que se publica en Elsevier, ha sido evaluar la actividad in vitro de fosfomicina frente a 120 cepas de P. aeruginosa resistentes a carbapenémicos, así como la posible sinergia de ésta con amikacina y ciprofloxacino.

La categorización de sensiblidad de la fosfomicina se estableció a partir del corte epidemiológico que establece la European Committee on Antimicrobial Susceptibility Testing (EUCAST). Los resultados mostraron que más de las 3 cuartas partes de las cepas son susceptibles de poder ser tratadas con fosmocina. La asociación de ésta con ciprofloxacino presentó un efecto sinérgico en casi la mitad de los aislamientos (40%), mientras que con amikacina sólo alcanzó este efecto sinérgico en el 12% de los casos.