Esto supone la carencia de una etiología común aplicable y evidencia la necesidad de abordar la terapia de forma multimodal. El estudio, publicado por la revista European Urology, propone abordar los distintos perfiles fenotípicos clínicos individuales en detrimento de la monoterapia secuencial empírica más tradicional.

Para ello, el equipo de investigadores ha analizado un total de 28 ensayos clínicos aleatorizados (ECA), comprendidos entre 1998 y diciembre de 2004, que versan sobre esta molesta patología que afecta a la calidad de vida del aproximadamente 8,2% de los hombres.

Entre los tratamientos propuestos para aliviar la sintomatología del tracto urinario inferior se cuentan los fármacos antibióticos, alfabloqueantes, antiinflamatorios y hormonales, entre otros.

El consumo de los primeros, mantenido durante 6 semanas no dio lugar a una respuesta estadísticamente representativa en comparación con el placebo (3 de los 28 ECA). Lo mismo sucedió con los alfabloqueantes (7 ECA) y antiinflamatorios (5 ECA), cuya eficacia clínica no pudo ser probada tras 12 semanas de uso, a excepción del celecoxib, cuya respuesta se limitó a los días de tratamiento activo.

Durante medio año de tratamiento con agentes hormonales (2 ECA) la Finasterina no fue capaz de mejorar de manera significativa el resultado clínico de la población de estudio, aunque la Mepartricina sí destacó por encima de los resultados con placebo en un pequeño ensayo clínico. Debido a la evidencia existente, no se recomiendan agentes hormonales como primera línea de tratamiento.

La evidencia clínica está a favor de los tratamientos con agentes fitoterapéuticos (2 ECA) que se han estudiado en la revisión: la quercetina administrada durante 4 semanas y el Cernilton, un extracto estandarizado de polen, durante 12, aliviaron levemente los síntomas de la CP sin efectos secundarios notables. Por ello, se recomiendan como tratamiento primario o en combinación en un régimen multimodal de tratamiento.

Puesto que el dolor es el síntoma dominante en la prostatitis crónica, los agentes neuromoduladores analgésicos parecen ser un enfoque prometedor. Sin embargo, el único caso revisado, a base de Pregabalina durante 6 semanas, no sólo no demostró beneficios sobre el placebo, sino que provocó numerosos efectos secundarios neurológicos.

La modulación fisiológica de la vejiga (1 ECA) ofreció una respuesta positiva, aunque poco significativa estadísticamente, mientras la terapia física – estimulación percutánea del nervio tibial posterior, acupuntura, electroacupuntura, terapia sono-electro-magnética, etc- no supuso mayor alivio que un masaje terapéutico global o bien perdió su efectividad a largo plazo.

El tratamiento recomendado por los autores del metaanálisis, teniendo en cuenta la evidencia, es la terapia multimodal dirigida al fenotipo basada en UPOINTS, que trata de elaborar una multiterapia basándose en los síntomas individuales que presenta el paciente, desde el enfoque puramente urológico hasta el psicosocial.