Según recoge Renal & Urology News, los investigadores evaluaron datos de más de 36.000 pacientes de 45 años de media que no habían tomado opioides antes de la cirugía, realizada entre 2013 y 2014. 2 tercios eran mujeres, la mayoría blancas.

El 80% de las cirugías fueron menores. Las intervenciones realizadas fueron diversas e incluían desde apendicectomías hasta cirugías prostáticas transuretrales, pasando por paratiroidectomías. Entre las operaciones mayores hubo cirugías bariátricas, entre otras.

Al analizar el uso de opioides para el dolor postoperatorio, encontraron que el riesgo de uso persistente de estos fármacos era mayor en fumadores, pacientes que habían tenido problemas con alcohol o drogas en el pasado, diagnosticados de depresión o ansiedad y aquellos con historia crónica de dolor.

De acuerdo con los autores, el uso persistente de opioides para el dolor postoperatorio está asociado con trastornos conductuales y del dolor, más que con el tipo de cirugía. Esto, dicen, sugiere que la posible adicción no se debe al dolor quirúrgico, sino a indicadores relacionados con el paciente.