Esta Unidad de Suelo Pélvico no solo es para mujeres; los hombres que padezcan incontinencia urinaria después de haber sido sometidos al tratamiento oncológico acuden para que se les ayude con ejercicios concretos que les evite una cirugía más compleja.

Las patologías relacionadas con la vejiga y el recto forman parte de esta unidad. La sujeción de estos órganos es vital para evitar incontinencia fecal o urinaria, lo que produce, además, un deterioro en la calidad de vida de los pacientes. Este músculo, según informan desde Quirón, es tan vulnerable que 1 de cada 3 mujeres sufre pérdidas de orina tras el parto.

Para una correcta valoración del suelo pélvico, es necesaria una exploración y una historia clínica. Tanto la doctora García Gálvez como la doctora de Haro, ambas de este grupo hospitalario, deciden, después de un minucioso análisis, si la paciente es candidata a la fisioterapia, al tratamiento médico o a la cirugía.

La fisioterapia de suelo pélvico es una práctica muy extendida y eficaz en Europa, y tiene un porcentaje de curación de entre el 50 y el 70% de los casos. Suele ser la primera técnica de elección en aquellos casos más leves y moderados, y las pacientes deben de estar informadas de la importancia de fortalecer el suelo pélvico para evitar problemas mayores.

Si el ginecólogo cree que la fisioterapia no es efectiva, la paciente se derivará al urólogo para que este analice la necesidad de realizar una cirugía abdominal. El fisioterapeuta será también quién informe a la madre tras el parto sobre qué es el suelo pélvico y cuáles son los ejercicios que interesa realizar en la cuarentena.