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Un estudio revela el canibalismo de las células cancerosas

Este proceso aporta más energía a las células tumorales para vencer a la quimioterapia.

Un estudio publicado en Journal of Cell Biology ha demostrado el canibalismo en las células cancerosas. Según recoge EFE, las células tumorales devoran a sus pares para sobrevivir a la quimioterapia y reanudar el ataque. El canibalismo en las células cancerosas se produce cuando ha concluido el tratamiento. La quimioterapia, explica EFE, no mata a las células cancerosas. Por lo general hace que dejen de proliferar y pasen a un estado latente.

Este canibalismo en las células cancerosas es la respuesta de estas células a la quimioterapia. Pese a que estén en un estado latente (senescencia), continúan activas metabólicamente. La quimioterapia se dirige al ácido ribonucleico de las células cancerosas. Las que sobreviven al tratamiento pueden promover nuevamente el tumor, aseguran los investigadores.

Crystal Tonnessen-Murray asegura: “Es extremadamente importante que comprendamos las propiedades que permiten sobrevivir a estas células cancerosas senescentes”.

La investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tulane en Luisana (EE. UU.) ha comprobado cómo es el proceso de canibalismo en las células cancerosas. Según ha explicado, las células tumorales que sobreviven envuelven a otras células cercanas. Tonnessn-Murray ha demostrado este comportamiento tanto en cultivos como en ratones.

La publicación incluye una serie de vídeos que muestran este comportamiento. La investigación halló que también las células de cáncer de pulmón y de hueso son capaces de devorar a sus vecinas cuando se han convertido en senescentes.

Las células caníbales inician el proceso a través de la activación de un grupo de genes que se encuentran normalmente en los glóbulos blancos. Cuando las células senescentes se comen a otras que están próximas a ellas, las digieren disolviéndolas en lisosomas. Esta voracidad permite a las células senescentes seguir vivas y sobrevivir en cultivos durante más tiempo que aquellas que no ingieren a otras células cancerosas. La hipótesis de los investigadores es que la ingestión de las células próximas da a las células cancerosas la energía que necesitan para sobrevivir.