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Orduña: “Elegí Oftalmología porque me gustaba la cirugía ‘fina’”

Javier Orduña, oftalmólogo.
Javier Orduña, oftalmólogo del Hospital Infanta Cristina de Parla, ha participado en los Desayunos Informativos de MedsBla.
Oftalmología

Javier Orduña Azcona siempre tuvo claro que su especialidad sería la Oftalmología. Este médico adjunto de Oftalmología del Hospital Infanta Cristina de Parla (Madrid) siempre supo que quería una especialidad quirúrgica. Tal y como ha señalado en los Desayunos Informativos de MedsBla, “no me gustaban las grandes cirugías. Me llamaba más la atención la cirugía fina”. Orduña es responsable de la sección de Oculoplástica y Vías lagrimales en el hospital madrileño.

Reconoce que no es un médico al uso. “No he tenido vocación, ni había precedentes en mi familia”. “De hecho, soy el primero en la familia”, asegura. “La Medicina me gustó mucho durante la carrera”, reconoce. Incluso antes de estudiarla, ya veía series relacionadas como Urgencias, “pero al final, de salvar vidas, poco”, bromea. Este oftalmólogo recuerda que dudó a la hora de elegir en Selectividad. “No sabía si elegir Medicina o una ingeniería”. “No sé muy bien por qué, pero elegí Medicina y nunca me he arrepentido”, presume.

En cuanto a la especialidad, nunca se planteó lo que quería hacer hasta 5º o 6º de carrera, pero Oftalmología siempre fue su primera opción. Tenía claro que quería algo quirúrgico, pero le llamaban más la atención las cirugías “finas”, no las grandes cirugías. A esto se añadía que tampoco quería hacer guardias. Otra de las opciones que barajó fue Cirugía Maxilofacial, pero al final se decantó por Oftalmología y asegura estar muy contento.

Conejillo de Indias en la facultad

De los años de la Facultad de Medicina, Javier Orduña recuerda con cariño una anécdota. Él y varios de sus compañeros tenían una unidad de ensayos clínicos en la facultad. “Muchos de nosotros, cuando acabábamos los exámenes, éramos los conejillos de Indias de los ensayos clínicos”.

Sobre el MIR, asegura no tener un mal recuerdo, pero “han pasado muchos años ya”. Tal y como lo recuerda él, “fueron 6-8 meses en los que tienes que ser muy constante y organizado”. “Pero, dentro de eso”, añade, “depende también del número que quieras sacar para tu especialidad”.

“No es como una oposición en la que hay muy poquitas plazas y te juegas mucho”. En el MIR, si no te importa hacer varias especialidades y no tienes preferencias por el lugar, tienes más opciones porque hay bastantes plazas, explica. “Es mucho trabajo, pero tiene su recompensa”.

Reconoce que, desde Urgencias, no ha vuelto a ver ninguna serie de Medicina. “Y Urgencias fue antes de que decidiese ser médico”, asegura. Preguntado sobre la relación de la Medicina y sus profesionales con el arte, Javier Orduña considera que es un mérito. “Que alguien que estudia durante tantos años pueda, además, ser un virtuoso de la música o la pintura es fascinante”, asegura. “No es mi caso”, asegura entre risas. “Soy un negado para todas las artes”, añade.

Deporte y voluntariado 

Su tiempo libre lo dedica al deporte, concretamente a la montaña y el esquí. En verano le gusta practicar kite-surf y recientemente ha probado también el submarinismo. La primera experiencia fue un poco “a lo loco, sumergiéndonos más de lo recomendado”, señala. Ahora ya tiene el título y ha hecho unas 7 inmersiones. “Me gusta mucho”, asegura.

Trabajando en la sanidad pública y la privada puede parecer que no hay mucho tiempo para las aficiones. Sin embargo, “todo depende de cómo te organices”, explica este oftalmólogo. “Cuando terminé la residencia, las opciones laborales no eran muchas, debido a la crisis económica”, indica. Orduña reconoce que por aquel entonces “iba cogiendo cosas y al final estaba un poco sobrepasado”. “Vas diciendo que sí a trabajos; esto es muy de los médicos”, reconoce. Llegó a un punto en el que no estaba a gusto y dejó algunas cosas. En estos momentos, “sí que saco tiempo”. “Todo es organizarse”, afirma.

Además de a su profesión y al deporte, Javier Orduña dedica su tiempo a los más vulnerables. Este oftalmólogo es miembro y colaborador de la ONG Fundación Vision Mundi y Turkana Eye Project. Durante su residencia en el Hospital Fundación Alcorcón, unos médicos adjuntos tenían una ONG con la que pusieron en marcha clínicas y centros de óptica. En estos centros se han formado profesionales de Sudamérica y África. “A través de ellos me picó un poco la curiosidad”, recuerda.

Más tarde conoció a 2 oftalmólogas (Esther Ciancas y Blanca García Sandoval) que hace 15 años iniciaron un proyecto en Turkana (Kenia). “Fueron al desierto sin nada y empezaron a montar campañas quirúrgicas”, señala. “Yo empecé a colaborar hace 3 años, y ya hemos conseguido poner en marcha una unidad de oftalmología en un hospital de la zona”. Este oftalmólogo asegura que esta experiencia marcó emocionalmente a otros compañeros. Para él ha sido muy bonita y enriquecedora. “A pesar de que ves pobreza, me pareció una experiencia maravillosa”, concluye.