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Pineda: “Los médicos de Nicaragua somos objeto de las balas”

Ricardo Pineda expone la situación del médico de Nicaragua.
Ricardo Pineda denuncia que el médico en Nicaragua se ha convertido en objetivo de las balas.
Latinoamérica

El conflicto de Nicaragua permanece vivo pese a que no sea portada en los medios de comunicación. Así lo ha trasladado Ricardo Pineda, médico nicaragüense exiliado en una entrevista con MedsBla. Tal y como afirma Pineda, el conflicto sigue. Recientemente, recuerda, secuestraron a la esposa de un médico simplemente por ser esposa de un médico. El conflicto de Nicaragua, que se inició en julio de 2018, está sostenido por la policía y grupos paramilitares.

Según indica Ricardo Pineda, dentro de estos grupos hay sindicalistas y miembros del partido Frente Sandinista, armados por el ejército. El armamento y el entrenamiento de estos grupos paramilitares ha corrido por cuenta del ejército, añade el médico. Pineda denuncia que “el terrorismo que han establecido el presidente y su familia solo pretendía matar gente”. “Su pensamiento era que cuanta más sangre corriera más se limitaría la protesta”, señala.

Médicos secuestrados y ejecutados

Desafortunadamente para ellos, un grupo de médicos y estudiantes de Medicina salió a atender a los heridos, apunta Pineda. “En esta acción”, añade, “logramos salvar a mucha gente y se sentían acompañados por nosotros”. Lamentablemente, esto convirtió a los médicos de Nicaragua en objeto de sus disparos y de su represión. “Hubo una campaña dirigida directamente a atacar los puestos médicos”, asegura.

Este médico nicaragüense explica que a partir de entonces los médicos han sido secuestrados, ejecutados, violentados… Hasta el momento al Gobierno le bastaba con despedirlos, pero entonces pasó a la represión. Según señala Pineda, inicialmente les protegía la misma población a la que estaban atendiendo. El Gobierno hizo un mapeo de todos los líderes de la protesta y prácticamente todos son presos políticos. Muchos han sido secuestrados, sin ninguna orden de detención.

“Los tienen retenidos en completa ilegalidad”, critica el médico. Esto ha dado lugar a que un buen grupo de médicos saliera al exilio.

El día a día del médico en Nicaragua es esconderse, no levantar la cabeza y no opinar, afirma. Tal y como describe, están conculcados todos los derechos. Según Pineda, las protestas se han acabado porque han asesinado a todo el que protesta. “Hasta el momento tenemos más de 600 fallecidos y alrededor de 1000 presos políticos”, lamenta.

El diálogo acabó convirtiéndolos en presos políticos

Preguntado sobre si ha existido diálogo con el presidente del país, Pineda reconoce que lo hubo. “Inicialmente hubo un diálogo con el presidente y todos los que se sentaron con él están presos”, denuncia. “Es terrorismo puro y duro”. En su opinión, el caso de Nicaragua y el de Venezuela están ligados íntimamente. “Venezuela es el comercializador de la droga de Colombia y el dinero llega a Nicaragua”. Según Pineda, el gran lavador de dinero es Daniel Ortega y el gran vendedor de droga es Diosdado Cabello. “Es un cartel inmenso: el de los Soles, por un lado y el del Carmen, por el otro”, añade.

A su juicio, la esencia del gobierno de Nicaragua es una esencia terrorista. Es una familia que llegó al poder con un cuento y con el tiempo ha revelado su verdadera naturaleza, asegura. El presidente y su esposa, que es la vicepresidenta; tienen al menos a 6 de sus hijos de ministros. A la ministra de Salud Ricardo Pineda la califica como una persona que ha demostrado que está hecha de pocos valores. “Y menos sentimientos humanos”, continúa.

Los médicos de Nicaragua son víctimas de la represión.Este médico asegura que la ministra ha dado órdenes estrictas de no atender a las personas y permitir que se mueran. “De todo hay en la viña del señor”, se lamenta. Sin embargo, “creo que somos más los buenos que los malos”. Pineda defiende que la gran mayoría de los médicos han salido a la calle a atender a riesgo de su seguridad.

Apoyo internacional

No obstante, los médicos de Nicaragua se han sentido arropados por colegas de otros puntos del planeta. En este momento se encuentran en una fase de denuncia. “Desde que comenzó el conflicto hemos sentido el apoyo de CONFEMEL. También les ha apoyado la Asociación Médica Mundial y los colegios de médicos que se han pronunciado a título individual.

La Asociación Médica de Nicaragua como tal solo puede hacer denuncias a los organismos internacionales, indica Ricardo Pineda. De hecho, 2 de sus directivos se exiliaron el año pasado al exilio por persecución y amenazas. “Cualquier opinión que no sea agradable al gobierno es catalogada como terrorismo y condenada a 30 años de cárcel”, resume Pineda.

“El apoyo lo hemos tenido también en España, de la Organización Médica Colegial”, afirma. Su participación en un congreso de cooperación internacional le ha permitido exponer la situación. El médico de Nicaragua celebra que hay sensibilidad con respecto al tema, pero lamenta que también hay desconocimiento.

Sin exilio, solo queda esconderse

La situación laboral del médico cada vez es más difícil. Cerca de 300 médicos han sido despedidos. “Es una cifra impactante, teniendo en cuenta que Nicaragua tiene poca población y pocos médicos”, asegura. El médico que no puede exiliarse no tiene otro remedio que esconderse. Hay casas denominadas “casa de seguridad” en las que se meten y no salen, porque si salen les pasa algo.

Tal y como destaca Pineda, “la esperanza de todos los que estamos fuera es regresar a reconstruir el país”. Preguntado sobre el impacto de esta crisis el médico lamenta que al gobierno no le preocupa. “Cuando un gobierno pone a un sicario a disparar en la frente a las personas, no está pensando en la salud”.

A nivel sanitario, la crisis política aun no ha provocado que se reactiven enfermedades prevenibles. “Hace falta más tiempo para eso”, añade.  Sin embargo, reconoce que la sociedad está sometida a un estrés terrible. “El país está militarizado”. Ricardo Pineda denuncia que el sistema sanitario de Nicaragua ha sido golpeado severamente. “Va a haber una crisis porque todo el sistema, no solo el sanitario, se ha corrompido”.

Un Estado fallido

En opinión de este médico, el Estado completo es una debacle, es fallido. “Es un nido de delincuentes”. Pineda reconoce que la crisis es de tal magnitud que no sabe cómo saldrán de ella. “Sin embargo”, añade, “hay gente valiosa que ha luchado y sigue luchando”. Es gente que tal y como asegura se ha brindado a la población. El país se reconstruirá a partir de ellos, asegura.

Para este médico “sin justicia no puede haber paz”. Ricardo Pineda considera que se debe llegar al fondo y encontrar a los responsables. Por otro lado, reconoce que necesitarán “batallones de psicólogos” para tratar a las víctimas de esta crisis. El presidente Daniel Ortega implementó la violación sexual como parte de su estrategia de guerra, denuncia Pineda. “Es parte de su engranaje de terrorismo”. Según detalla, hay mucha gente violada: hombres y mujeres. “Yo he atendido mujeres que han sido violadas hasta por 25 policías”. En este sentido concluye que se necesitará ayuda de gente capacitada.