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Protocolo de prevención y actuación para picaduras de medusa

Guía sobre el protocolo de actuación y prevención ante picaduras de medusa
Los datos registrados en Cataluña en los últimos años demuestran que ha habido un aumento del 40 al 80% en las picaduras de medusas.
Medicina Familiar y Comunitaria

El Proyecto MEDUSA del Instituto de Ciencias del Mar, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha elaborado un protocolo de actuación y prevención ante la presencia y picaduras de medusa. La guía ofrece los procedimientos generales que se deben seguir ante cualquier tipo de medusa. Además, facilita los protocolos específicos para actuar ante determinadas especies.

Las recomendaciones comunes, aplicables a todo tipo de medusas, son quitar los restos de medusa sin frotar y aplicar agua con bicarbonato. También es aconsejable lavar la zona afectada con mucha agua del mar y aplicar hielo seco de forma intermitente. Por último, si el dolor no desaparece, es recomendable acudir a un médico.

Josep María Gili, investigador del CSIC, ha explicado: “El tratamiento frente a las picaduras de medusas busca atenuar los efectos del veneno. El objetivo es prevenir el envenenamiento posterior de trozos residuales de medusas en la piel, y minimizar las complicaciones derivadas del uso de productos no probados”.

Por otra parte, la guía también aconseja evitar ciertas prácticas que pueden empeorar la situación de la persona afectada. Por lo tanto, es preferible no aplicar agua dulce, alcohol, ni amoniaco. Tampoco hay que frotar la zona de la picadura, ni aplicar vendajes que ejerzan presión en esa parte. Por último, tampoco es aconsejable aplicar vinagre.

Tipos de medusas

Además de protocolos de actuación y prevención, la guía también cuenta con materiales útiles para identificar diferentes tipos de medusas, muy presentes en el Mediterráneo. Algunas de estas especies son las medusas luminiscentes (Pelagia noctiluca), vela púrpura (Velella velella) y medusa huevo frito (Cotylorhiza tuberculata). La última especie que se suma a las más comunes de las costas españolas es la carabela portuguesa (Physalia physalis), la cual ha empezado a aparecer en España.

El incremento de medusas de los últimos 50 años ha provocado un impacto en el medio ambiente marino, salud de las personas, el turismo y la pesca. Los datos registrados en Cataluña en los últimos años demuestran que ha habido un aumento del 40 al 80% en las picaduras de medusa. Los afectados por picaduras de este animal en dicha zona y que son atendidos por los servicios de socorrismo se encuentran entre 15 000 y 20 000. Además, esta cifra sería aun mayor si se contabilizaran las personas que acuden directamente al hospital.