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Riesgo de abuso al recetar opiáceos para las muelas del juicio

Anestesiología y ReanimaciónEstomatología. Cirugía oral y Maxilofacial.

Los pacientes que reciben una receta de opiáceos inmediatamente antes o después de la extracción de la muela del juicio tienen casi 2,7 veces más probabilidades de continuar su consumo semanas o, incluso, meses después de la intervención, según datos de los departamentos de Cirugía y Anestesiología de la Universidad de Michigan. A pesar de este riesgo de abuso y de que existen alternativas válidas, como los antiinflamatorios no esteroideos, muchos dentistas y cirujanos orales recetan opiáceos de forma rutinaria.

Las cifras de la base de datos Truven MarketScan muestran que, de los 56.686 pacientes que recibieron una receta de opiáceos entre 2009 y 2015, el 1,3% acabó realizando un uso abusivo de la sustancia, definido como 2 o más recetas anuales expedidas por cualquier proveedor y cualquier motivo. En los 14.256 pacientes que no recibieron receta tras la extracción de las muelas del juicio, la cifra de abuso fue del 0,5%.

“Estos números pueden parecer pequeños, pero, teniendo en cuenta la gran cantidad de extracciones de muelas del juicio que se realizan cada año -unos 3,5 millones en EE. UU.-, significa que hay un gran número de jóvenes en riesgo”, advierte Calista Harbaugh, investigadora del Michigan Opioid Prescribing and Engagement Network (OPEN) y autora del trabajo que publica el Journal of the American Medical Association (JAMA). El grupo más susceptible, según la investigación, sería el de adolescentes y menores de 20 años, en comparación con jóvenes de mayor edad. Los problemas de salud mental y condiciones de dolor crónico aumentaban el riesgo de abuso de opiáceos a largo plazo.

“Hasta ahora no se tenían datos sobre los riesgos a largo plazo del uso de opiáceos tras extracción de la muela del juicio; pero ahora vemos que un número considerable de pacientes continúa usándolos mucho después de lo necesario para la recuperación”, lamenta Harbaugh, “el principal predictor de abuso es si acceden a una receta desde el primer momento".

En este sentido, matizan los autores, la base de datos utilizada muestra el número de recetas utilizadas, pero no el uso real de las píldoras de cada blíster. Los opiáceos sobrantes representan un riesgo por sí mismos, advierte Harbaugh, ya que no solo pueden ser mal utilizados por el propietario de la receta, sino por cualquier miembro de su entorno. “Son los pacientes quienes deben adquirir el fármaco, tomarlo, almacenarlo y desecharlo; por eso, los cirujanos deben discutir con el paciente todas estas decisiones”, recomienda la autora.

El especialista, dice, debe tratar primero de controlar el dolor de la extracción sin opiáceos. “No hay recomendaciones específicas de prescripción para la extracción de muelas del juicio”, admite la residente en cirugía; sin embargo, “con la evidencia de que los antiinflamatorios no esteroideos pueden ser igualmente efectivos, si no más, una receta de opiáceos de 7 días puede ser demasiado”.