NOTICIAS DIARIAS

Desayunos informativos

Oftalmología y Tecnología, una relación de dependencia

Hoy en día, Oftalmología y Tecnología constituyen un binomio más que necesario para la práctica médica. “La tecnología es fundamental en nuestro día”, declaró Javier Orduña, oftalmólogo del Hospital Infanta Cristina de Parla. Orduña, médico adjunto del hospital madrileño, asistió al Desayuno Informativo de MedsBla dedicado a su especialidad. Tal y como explicó, la especialidad ha cambiado mucho gracias a esta simbiosis entre Oftalmología y Tecnología. “Antes se utilizaba una lente con luz para ver el ojo. Ahora estamos rodeados de máquinas y no podemos pasar consulta sin ellas”, aseguró. De hecho, al entrar en una consulta solo se ven aparatos: el retinógrafo, el biómetro, el autorretratómetro… recordó Orduña. “En estos momentos, somos totalmente dependientes de la tecnología porque nos aporta mucho, nos da mucha información de valor. Gracias a ella el cuidado de los ojos y las cirugías son mucho mejores”. La inteligencia artificial asusta Cuando se oye hablar de inteligencia artificial, muchas veces es imposible no pensar en las películas de ciencia ficción. “Cuando oigo hablar de ella pienso en la típica película del futuro con robots haciéndolo todo o algo así”, dijo Orduña. En general, lo novedoso, más si es tecnología, asusta, y esta especialidad no iba a ser una excepción, tal y como señaló el invitado. Aunque “pueda parecer que van a venir los robots a quitarnos el trabajo”, reconoció que no era algo a lo que temer. Como ejemplo puso que desde la revolución industrial las máquinas habían ayudado en todo y solo había que adaptarse a ellas y hacer un buen uso. La telemedicina, un ahorro de tiempo y dinero En cuanto a la telemedicina, es otro de los resultados entre la Oftalmología y la Tecnología que mejoran la especialidad. Orduña explicó su importancia a la hora de gestionar los recursos, no solo para el sistema que ahorra costes, sino para el paciente que gana tiempo. Gracias a ella, en muchos centros de salud se agilizan los trámites haciendo una foto y enviándosela al oftalmólogo. Así, el paciente no tiene que pedir cita con el especialista y ahorra tiempo. Los oftalmólogos pueden diagnosticar viendo la imagen, especialmente con patologías frecuentes. “Con la telemedicina se intenta mejorar la gestión de los recursos. Se gasta menos dinero y para el paciente es más cómodo solucionar sus problemas en el centro de salud”. La importancia de la luz natural Las tabletas, los teléfonos inteligentes y cualquier otro dispositivo de la era digital no están exentos de controversia en cuanto a salud ocular. Orduña afirmó que estar mucho tiempo delante de las pantallas produce sequedad, cansancio e irritación que afectan a los ojos. Lo que no está del todo claro es que pierda vista o la retina se vuelva más fina. “Parpadeamos menos, enfocamos menos, pero no se desgasta la vista”, aseguró, o no hay estudios científicos que lo demuestren. De lo que sí hay evidencia es del aumento de la miopía relacionado con la luz natural. De hecho, en China se han hecho estudios debido al ascenso de los niños miopes y se ha concluido que no es por los dispositivos. “Se ha comprobado que los niños que juegan en la calle con luz natural tienen menos miopía que los que están en casa con la tableta. Esto no es por la tableta; es por la luz”.

“Hay patologías oculares de las que el paciente no se entera”

Javier Orduña es experto en patologías oculares en el Hospital Infanta Cristina de Parla. Este médico es el protagonista de los Desayunos Informativos de Medsbla del mes de junio. Durante su estancia en las oficinas de la empresa española, el facultativo ha señalado que la mejor medida para garantizar una buena salud ocular pasa por el uso de protección solar. También favorece una alimentación saludable, es decir, el consumo de verduras y pescado, y la asistencia a la consulta del profesional para realizarse una revisión periódica. Visita al especialista En este sentido, Javier Orduña asegura que "hay muchas patologías oculares de las que el paciente no se da cuenta". De hecho, el facultativo recuerda que "en un tumor se suele ver una mancha, pero si una persona tiene un glaucoma no nota nada", por lo tanto, la única forma de diagnosticarlo es "acudiendo regularmente al especialista". Asimismo, Javier Orduña aboga por que en el caso de los niños, se acuda como mínimo una vez al año al oftalmólogo, puesto que “los niños no se quejan” y, por tanto, puede desencadenar en un problema más grave. Por otro lado, las personas mayores de 40 años son un núcleo de población al que tener en cuenta. Para Javier Orduña, los pacientes que superan esa franja de edad también deben acudir, al menos, una vez al año al especialista, puesto que a partir de los 40 es cuando “puede empezar a desarrollarse un glaucoma”. En este sentido, señala que cuando una persona visita al oftalmólogo su mayor preocupación es la falta de visión. Por eso, asegura que dependiendo de la población, la preocupación es una u otra. A su juicio, puede darse el caso de personas mayores de 40 años que acuden al oftalmólogo porque comienzan a desarrollar presbicia, es decir, no ven bien de cerca. Además, los pacientes más longevos pueden desarrollar cataratas y, por tanto, merma su capacidad de visión. Por otro lado, otro de los motivos por los que las personas acuden al especialista se debe a las molestias de la superficie ocular, caso de sequedad en el ojo o también por blefaritis. ¿Gafas o lentillas? En cuanto a la preferencia por el uso de las gafas o las lentillas, Javier Orduña lo tiene claro: pueden utilizarse ambas indistintamente, si bien las lentillas han de hacerse con moderación, es decir, "no más de 8 horas diarias". En este sentido, incide en que el ojo respira por su superficie, por tanto, si se utilizan las lentillas, el ojo sufre más. No obstante, pueden utilizarse “sin problemas”, siempre que “no se abuse de ellas”. Por último, entre los abundantes trabajos e investigaciones desarrolladas durante su carrera profesional, el protagonista de los Desayunos Informativos de Medsbla tiene especial preferencia por su tesis. “Es la que más trabajo me ha llevado y de la que más he aprendido”, reconoce Orduña. Además, actualmente se encuentra dirigiendo la tesis de una optometrista. La estudiante está viendo pacientes diabéticos con una nueva OTC. Por lo tanto, la residente está analizando con este nuevo modelo cómo son las características de la retina en pacientes diabéticos y no diabéticos. “La parte que hago con estudiantes me gusta mucho porque es bonito enseñar lo que uno sabe”, concluye Javier Orduña.  

Javier Orduña: “La oculoplastia tiene un poco de arte”

La oculoplastia es la parte de la Oftalmología centrada en las estructuras faciales perioculares. Un campo que exige precisión, pericia y, también, cierto toque personal. Así lo piensa Javier Orduña, especialista del Hospital Infanta Cristina de Parla (Madrid), que ha participado en la última edición de los Desayunos Informativos de MedsBla. En ellos, hizo un repaso por las patologías oculares más frecuentes y habló de tecnología, entre otros asuntos. “La oculoplastia tiene un poco de arte. Hay otras partes de la Oftalmología que están muy establecidas y luego aquí cada uno tiene su experiencia y su toque”, ha comentado. “Por ejemplo, si levantas un párpado, es muy difícil que quede exactamente igual que el otro”. El resultado depende de la pericia del oftalmólogo; de esa suerte de arte que implica un campo que a menudo se cruza con la Cirugía Maxilofacial y la Plástica. “Depende de la patología. Hay parte de la oculoplastia que solo la hacemos los oftalmólogos”. Ahí entran las cirugías de tumores, malposiciones palpebrales o evisceraciones. “Luego hay otras en las que se traspasa el límite con cirujanos maxilofaciales, como es la cirugía de órbita, y otras también con la Cirugía Plástica”, ha explicado Orduña, según el cual las patologías no quirúrgicas más comunes que se ven en la consulta de oculoplastia son la blefaritis, los orzuelos o la sequedad del ojo. En el caso de las quirúrgicas, destacan la dermatocalasia, la ptosis y las obstrucciones de la vía lagrimal. Oculoplastia en menores Precisamente, la obstrucción de la vía lagrimal es la patología oculoplástica más común en menores de edad. “Un alto porcentaje de niños nace con la vía lagrimal obstruida. Es una pequeña membranita que está en la nariz y que simplemente con el crecimiento se rompe. Sin embargo, en algunos casos no se rompe y los padres consiguen abrirla haciendo masajes. Si no, nosotros lo que hacemos es un sondaje”, ha explicado. “Es algo bastante frecuente, pero que en realidad tampoco tiene una repercusión en el desarrollo. Si no se trata, lo que le ocurrirá al niño es que no podría drenar la lágrima y llorará”, ha comentado Orduña, para quien es más relevante, por su impacto, la ptosis. “Los niños se desarrollan visualmente hasta los 8 años. Si los tratamos antes, evitamos que desarrollen lo que llamamos ojo vago. Si no, se quedan con esa mala visión para siempre”. Riesgo de cáncer Aunque hay expertos que han constatado un aumento de los casos de cáncer de párpado en las consultas de oculoplastia, Orduña no puede confirmarlo. “Sí que hay bastante cáncer palpebral -ha señalado-, pero se puede tratar porque es localizado”. El más frecuente es el carcinoma basocelular, seguido del carcinoma epidermoide, más agresivo, o el melanoma. “Este es el que más llama la atención, pero en el párpado suele ser de los menos frecuentes”. “Una cosa buena que tiene es que uno se lo ve enseguida. Desde que nos levantamos hasta que acostamos, solo por el hecho de lavarnos los dientes, nos estamos mirando al espejo y notamos cualquier cambio. Eso hace que acudas antes al médico”, ha añadido el oftalmólogo, que ha admitido que no se pone tanto el foco en las campañas sobre protección solar en el ojo. “No hay tantas campañas, pero la moda también ayuda. La gente está muy concienciada. Antes no veías gente con gafas de sol y ahora es muy frecuente”, ha concluido.

Orduña: “Elegí Oftalmología porque me gustaba la cirugía ‘fina’”

Javier Orduña Azcona siempre tuvo claro que su especialidad sería la Oftalmología. Este médico adjunto de Oftalmología del Hospital Infanta Cristina de Parla (Madrid) siempre supo que quería una especialidad quirúrgica. Tal y como ha señalado en los Desayunos Informativos de MedsBla, “no me gustaban las grandes cirugías. Me llamaba más la atención la cirugía fina”. Orduña es responsable de la sección de Oculoplástica y Vías lagrimales en el hospital madrileño. Reconoce que no es un médico al uso. “No he tenido vocación, ni había precedentes en mi familia”. “De hecho, soy el primero en la familia”, asegura. “La Medicina me gustó mucho durante la carrera”, reconoce. Incluso antes de estudiarla, ya veía series relacionadas como Urgencias, “pero al final, de salvar vidas, poco”, bromea. Este oftalmólogo recuerda que dudó a la hora de elegir en Selectividad. “No sabía si elegir Medicina o una ingeniería”. “No sé muy bien por qué, pero elegí Medicina y nunca me he arrepentido”, presume. En cuanto a la especialidad, nunca se planteó lo que quería hacer hasta 5º o 6º de carrera, pero Oftalmología siempre fue su primera opción. Tenía claro que quería algo quirúrgico, pero le llamaban más la atención las cirugías “finas”, no las grandes cirugías. A esto se añadía que tampoco quería hacer guardias. Otra de las opciones que barajó fue Cirugía Maxilofacial, pero al final se decantó por Oftalmología y asegura estar muy contento. Conejillo de Indias en la facultad De los años de la Facultad de Medicina, Javier Orduña recuerda con cariño una anécdota. Él y varios de sus compañeros tenían una unidad de ensayos clínicos en la facultad. “Muchos de nosotros, cuando acabábamos los exámenes, éramos los conejillos de Indias de los ensayos clínicos”. Sobre el MIR, asegura no tener un mal recuerdo, pero “han pasado muchos años ya”. Tal y como lo recuerda él, “fueron 6-8 meses en los que tienes que ser muy constante y organizado”. “Pero, dentro de eso”, añade, “depende también del número que quieras sacar para tu especialidad”. “No es como una oposición en la que hay muy poquitas plazas y te juegas mucho”. En el MIR, si no te importa hacer varias especialidades y no tienes preferencias por el lugar, tienes más opciones porque hay bastantes plazas, explica. “Es mucho trabajo, pero tiene su recompensa”. Reconoce que, desde Urgencias, no ha vuelto a ver ninguna serie de Medicina. “Y Urgencias fue antes de que decidiese ser médico”, asegura. Preguntado sobre la relación de la Medicina y sus profesionales con el arte, Javier Orduña considera que es un mérito. “Que alguien que estudia durante tantos años pueda, además, ser un virtuoso de la música o la pintura es fascinante”, asegura. “No es mi caso”, asegura entre risas. “Soy un negado para todas las artes”, añade. Deporte y voluntariado  Su tiempo libre lo dedica al deporte, concretamente a la montaña y el esquí. En verano le gusta practicar kite-surf y recientemente ha probado también el submarinismo. La primera experiencia fue un poco “a lo loco, sumergiéndonos más de lo recomendado”, señala. Ahora ya tiene el título y ha hecho unas 7 inmersiones. “Me gusta mucho”, asegura. Trabajando en la sanidad pública y la privada puede parecer que no hay mucho tiempo para las aficiones. Sin embargo, “todo depende de cómo te organices”, explica este oftalmólogo. “Cuando terminé la residencia, las opciones laborales no eran muchas, debido a la crisis económica”, indica. Orduña reconoce que por aquel entonces “iba cogiendo cosas y al final estaba un poco sobrepasado”. “Vas diciendo que sí a trabajos; esto es muy de los médicos”, reconoce. Llegó a un punto en el que no estaba a gusto y dejó algunas cosas. En estos momentos, “sí que saco tiempo”. “Todo es organizarse”, afirma. Además de a su profesión y al deporte, Javier Orduña dedica su tiempo a los más vulnerables. Este oftalmólogo es miembro y colaborador de la ONG Fundación Vision Mundi y Turkana Eye Project. Durante su residencia en el Hospital Fundación Alcorcón, unos médicos adjuntos tenían una ONG con la que pusieron en marcha clínicas y centros de óptica. En estos centros se han formado profesionales de Sudamérica y África. “A través de ellos me picó un poco la curiosidad”, recuerda. Más tarde conoció a 2 oftalmólogas (Esther Ciancas y Blanca García Sandoval) que hace 15 años iniciaron un proyecto en Turkana (Kenia). “Fueron al desierto sin nada y empezaron a montar campañas quirúrgicas”, señala. “Yo empecé a colaborar hace 3 años, y ya hemos conseguido poner en marcha una unidad de oftalmología en un hospital de la zona”. Este oftalmólogo asegura que esta experiencia marcó emocionalmente a otros compañeros. Para él ha sido muy bonita y enriquecedora. “A pesar de que ves pobreza, me pareció una experiencia maravillosa”, concluye.

Raúl de Lucas: “Dependemos de la tecnología constantemente”

Raúl de Lucas, jefe de Dermatología Infantil del Hospital La Paz de Madrid, compartió con MedsBla su Desayuno Informativo del mes de mayo. De Lucas, centrado ahora en la epidermólisis bullosa, habló su especialidad como algo que le apasiona y le hace sentirse realizado. El dermatólogo, que compagina su actividad con la medicina privada, habló de tecnología, medicina y de las enfermedades dermatológicas más habituales. La teoría de la higiene cobra fuerza Entre estas enfermedades está la dermatitis atópica (DA), una patológica muy relacionada con la forma de vida, según apuntó. En cuanto a la DA, Raúl de Lucas señaló que había más diagnóstico porque la gente iba al dermatólogo o al pediatra. “Se diagnostica según unos criterios: pica, hay brotes recurrentes y se asocia a patologías relacionadas con la atopia: asma, rinitis, alergias alimentarias…”, matizó. Raúl de Lucas recordó los 3 factores clave que influyen en la DA: alteración genética, daño en la barrera cutánea y alteración inmunológica. Aún así, dejó claro que hay otros factores desconocidos, entre ello, la teoría de la higiene, que cada vez tiene más base científica. Los linfocitos TH2 son los encargados de luchar contra los parásitos; si vives con poca higiene, hacen su función a la perfección, según explicó. “En el primer mundo, los niños están en una burbujita donde todo está esterilizado. Los linfocitos TH2 no tienen diana, se alteran y producen una alteración inmunológica que da lugar a enfermedades dermatológicas”. Dependencia tecnológica “Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos dependemos de la tecnología”, dijo tajante Raúl de Lucas. “Empezando porque te vas contando los pasos, consultas el tiempo antes de vestirte, haces deporte y tienes un programa que mide todo y consultas el correo electrónico “, comunicó. Para el, la dependencia a la tecnología es más que evidente y se veía en todas partes, quirófanos incluidos. En cuanto a la inteligencia artificial, la base de MMG (MedLab Media Goup), reconoció que era un atajo para la Medicina. Un atajo porque, para él, es un entramado que permite al médico procesar datos para obtener un beneficio y es “la base de todos los desarrollos tecnológicos”. Pero la tecnología no le asusta; Raúl de Lucas tiene claro que el médico es y seguirá siendo necesario para interpretar lo que te ofrece. Teledermatología no siempre efectiva La telemedicina se hace un hueco en el panorama sanitario poco a poco. Sin embargo, para Raúl de Lucas es efectiva cuando no es necesario el contacto. “Y nosotros necesitamos tocar”, aseguró. Además, insistió en que requiere tiempo, entrenamiento y dedicación, y no hacerla entre paciente y paciente como a veces se pretende. “Puedes interpretar una imagen cuando solo hay imagen, pero cuando tienes que explorar, la teledermatología se queda coja”. Por último, Raúl de Lucas reflexionó en que estaba bien como parte de la jornada laboral del médico y no como un extra. “Porque aquí en Medicina se van a añadiendo cosas. Eres médico desde que te levantas hasta que te vas a la cama”, concluyó.

“Si no pudiera ejercer la Dermatología, preferiría poner copas”

Raúl de Lucas es especialista en Dermatología en el Hospital Universitario de La Paz de Madrid. Este médico es el protagonista de los Desayunos Informativos de Medsbla del mes de mayo. Durante su estancia en las oficinas de la empresa española el facultativo ha señalado que decidió ejercer la Dermatología “por vocación”, ya que “siempre ha sido a lo que me he querido dedicar”, asegura. El facultativo reconoce que para llevar la contraria a su padre “estuve toda la adolescencia diciendo que no pensaba estudiar Medicina”. Pese a que había sido buen estudiante durante el Bachillerato “mi primera idea era estudiar Física”. En el último momento y después de acabar la selectividad cambió de opinión y “me matriculé en Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid”. En definitiva, Raúl de Lucas reconoce que con tal de llevar la contraria a su padre “me había estado negando a mí mismo que quería ser médico”. Especialidad en Dermatología En este sentido, de Lucas recuerda que optó por la especialidad de Dermatología porque “no tuve la oportunidad de estudiarla durante la carrera”. Incide en que durante este tiempo “me pilló una época convulsa con muchas huelgas”. No obstante, el facultativo destaca que también optó por ella “por descarte”, debido a que “sabía lo que no quería ser: cardiólogo, internista o nefrólogo”. Asimismo, resalta que “me gusta tanto ser dermatólogo que si mañana me dicen que no puedo ejercer la Dermatología, preferiría poner copas”. Por otro lado, incide en que si no hubiera sido médico, se habría decantado por Bellas Artes, porque “siempre he tenido inquietudes artísticas”. De hecho, lo único que guarda de su etapa de estudiante es un cuaderno que realizó para el MIR en el que tiene los resúmenes del temario y dibujos. Asimismo, reconoce que ejercer la Dermatología le lleva a vivir inmerso en casos complicados. “Al principio te encuentras con casos fáciles, pero a medida que el médico adquiere experiencia se va enfrentando situaciones más difíciles”. Ahora que lleva muchos años ejerciendo la profesión, “todo me parece difícil”. Día a día A su juicio, “nos podemos encontrar con un bebé que tiene una dermatitis atópica severa y no termina de mejorar pese a que se le aplican corticoides”. En este sentido, defiende que en estos casos “tenemos que lidiar con los padres que se sienten frustrados”. Por esta razón, recuerda que “el reto lo tenemos en el día a día”. Así, reseña que su finalidad es “mitigar el dolor y el sufrimiento”, porque “no hay enfermedades de primera categoría”, ya que “el paciente que tiene una ampolla en el pie, sufre igual que uno que la tiene en la cara o en la boca”. Además, alerta de que “cuando eres el primero que hace una cosa te quita el sueño. Si sale bien, como profesional de la Medicina, es un orgullo, pero si sale mal, en mi caso, no lo vivo como un fracaso. Considero más fracaso no hacer nada porque ese paciente se va a morir que intentar salvar la vida de esa persona”. En este caso, Raúl de Lucas reseña que “podemos estar tranquilos”, porque “en España la mayoría de los médicos pensamos de esta manera”. Tiempo libre El protagonista de los desayunos de Medsbla destaca que tiene “poco tiempo libre”. Si bien le gusta hacer deporte. “El deporte es una vía de escape y una necesidad. Cuando una persona llega a una cierta edad si no prácticas deporte estás acabado”, señala de Lucas. Asimismo, informa de que también le gusta salir a pasear con su perra y otra de sus grandes aficiones es la jardinería. “Tengo nivel pro en jardinería”, bromea el invitado. No obstante, el dermatólogo incide en que “ahora estoy más al dibujo, hago retratos, caricaturas y me apetece mucho la divulgación. De hecho, ya tengo el título del libro: Mi niño tiene dermatitis”.

De Lucas: “No hay especialistas en Dermatología en paro”

No hay especialistas en Dermatología en paro o, al menos, Raúl de Lucas no conoce a ningún compañero en esta situación. El jefe de Sección de Dermatología Pediátrica del Hospital La Paz (Madrid) ha hecho un repaso de la especialidad en los Desayunos Informativos de MedsBla. Para Raúl de Lucas la Dermatología “es una especialidad preciosa que combina todo lo que debe de tener una profesión en la Medicina”. Los especialistas en Dermatología “tenemos una parte clínica súper extensa, pero también tenemos parte quirúrgica, estética y tecnológica”. “Otra ventaja es que te permite ejercer de una manera privada”, añade. Raúl de Lucas cree que este es un factor que condiciona al estudiante a decantarse por esta especialidad. “Los dermatólogos ganamos dinero”, explica. Sin embargo, asegura que le encantaría pensar que no es únicamente por el componente económico por lo que estas plazas se agotan antes que otras. Cuando él decidió elegir Dermatología también era de las especialidades que más se escogía, “pero entonces no había tanta privada”. En esos tiempos, explica, “la sanidad privada era ver pacientes, igual que en la pública”. Este especialista compagina su actividad en ambos sistemas. “Veo exactamente igual a un paciente en la pública que en la privada”. Para Raúl de Lucas apenas hay diferencias. “Tengo más medios en la sanidad pública, pero lo que es la consulta, es prácticamente lo mismo”, afirma. La principal diferencia sería que, en la privada, “el paciente me va a ver a mi seguro”. “En la sanidad pública, hay momentos en los que no puedo ver a mi paciente, y le atiende otro compañero de mi equipo”, apunta. Idea romántica de la profesión Según este especialista en Dermatología, “las personas tienen una idea romántica de lo que es esta profesión”. De Lucas critica que muchas veces “no estamos entrenados para entender cómo funciona el sistema”. Es imposible que un médico en un hospital público pueda estar las 24 horas para atender a un paciente, explica. En su opinión solo sería posible si se exime al profesional de otras cosas. La multitarea es uno de los aspectos que destaca de su día a día. “Cada 1 de enero pienso el mismo deseo: tener que hacer solo una cosa a la vez”, señala. “Me gustaría no tener que estar siempre haciendo varias cosas al mismo tiempo”, añade. A diferencia de otras especialidades, en Dermatología el intrusismo es “anecdótico”. Según explica, la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología) es muy beligerante en este sentido. “De hecho”, destaca, “muchas veces tenemos dificultades para cubrir las bajas en el sistema público”. Raúl de Lucas invita a la Administración a plantearse por qué la gente no quiere trabajar en la sanidad pública. “La motivación que tenemos para trabajar en un hospital público es todo menos económica”, critica. “Tienen que pagar dignamente, ni mucho, ni poco”, continúa. En los hospitales “tenemos otros alicientes: los medios, los pacientes y la vocación de servicio público”. “Sin esta vocación estaríamos incompletos”, añade. Sin embargo, “estamos muy mal pagados con respecto a otros profesionales con nuestra formación. Por eso hacemos privada”, concluye.

Regla ABCDE: la clave para detectar un cáncer de piel

La regla ABCDE es la herramienta básica para detectar un posible melanoma. Así lo ha recordado el dermatólogo Raúl de Lucas durante los Desayunos Informativos de MedsBla, donde ha invitado a la ciudadanía a ejercer un papel activo en la prevención de la enfermedad. “La gente está concienciada, pero vivimos en una sociedad un poco paternalista”, ha señalado el especialista del Hospital Universitario La Paz de Madrid. “Las primeras veces que hicimos las revisiones dentro de la campaña Euromelanoma, diagnosticamos 2 melanomas”, ha comentado el facultativo, que considera que este tipo de iniciativas tiene una función fundamental: que se hable en los medios de cáncer de piel. “Que se recuerde el peligro del sol, la necesidad de mirar los lunares… Creo que eso es muy importante. Imagínate que eso se hiciera una vez al año con cualquier patología”, ha señalado. “Es imposible que, con los dermatólogos que hay en España, revisemos los lunares de toda la población”, ha reconocido. Sin embargo, hay casos claros que el médico de familia puede gestionar “de manera más que suficiente”. “Me parece más complicado diagnosticar un problema cardiaco que sospechar que una lesión puede ser problemática”, ha añadido de Lucas, para quien es muy útil la regla ABCDE. “Con ella se puede saber si es una lesión maligna o que al menos necesita la valoración del especialista”, ha apuntado. Regla ABCDE La regla ABCDE se basa en la observación de los lunares de acuerdo con varios parámetros. En concreto, asimetría, bordes, color, diámetro y evolución. “Si una lesión te parece fea y cambia, hay que valorarla. Es fácil”, ha insistido el dermatólogo. “Lo que es muy importante es que la gente entienda que en la salud nosotros también, como personas, tenemos que estar implicados. La salud empieza por que te cuidas, te alimentas bien, te proteges del sol…”, ha agregado. “No puedes dejar en manos de los médicos la salud”, ha señalado el dermatólogo del Hospital La Paz. “Tenemos un problema. Yo lo veo en mis hijos adolescentes. Tienen poca actitud y poca iniciativa en general. Mucha para unas cosas, pero están acostumbrados a ser cuidados. Hay que ser responsable de lo que haces”, ha subrayado de Lucas, que confirma el repunte de enfermedades de transmisión sexual (ETS). “No veo mucho ETS, pero estoy al tanto porque me gusta mucho la Venereología y he participado en un grupo de investigación”, ha apuntado. “Hay un catalizador. El sida ahora mismo es una enfermedad crónica, la gente no se muere de sida, salvo anécdotas. Entonces, la gente ha perdido el miedo al contagio. No usa preservativo y hay enfermedades que se transmiten por contacto”, ha explicado de Lucas, que señala al cambio en los hábitos sexuales y a fenómenos como el ChemSex como factores relacionados con el auge de este tipo de infecciones. “Según un estudio publicado en los Anales de Pediatría, en la ciudad de Valladolid, en segundo de ESO, más del 30% de las niñas habían iniciado las relaciones sexuales. Cuando se iniciaban de forma precoz, tenían más parejas sexuales -ha comentado el médico-. Con más de 2 parejas sexuales en tu vida, tienes todas las papeletas de tener VPH. No te acuestas con 2, te acuestas con todas sus parejas”. Riesgos cotidianos Dejando a un lado los hábitos sexuales, el dermatólogo ha alertado sobre los riesgos cotidianos a los que se enfrenta la ciudadanía. “Estamos enloquecidos con la alimentación. Somos capaces de pagar un euro por una uva, y no nos damos cuenta de otras cosas”. Por ejemplo, disruptores endocrinos como el bisfenol, que están presentes en los tiques de la compra. También pueden suponer un riesgo productos estéticos de micropunción, que lesionan la piel para inducir formación de colágeno. “El problema es que eso puede contagiar enfermedades. Es como compartir cepillo de dientes o jeringuilla -ha comparado de Lucas-. Creo que es muy importante que todo lo que atraviese la barrera cutánea esté controlado”. De no ser así, puede darse el caso, por ejemplo, de que aparezcan lesiones inflamatorias en un tatuaje como consecuencia de una micobacteria presente en el agua con el que se habían mezclado las tintas. “Hacerse un piercing tiene riesgos. Aun así, la gente se lo hace, incluso menores. No somos conscientes del riesgo”.

Federico Rojo: “Desde pequeño quise ser médico”

Federico Rojo es el responsable del departamento de Patología Molecular en la Fundación Jiménez Díaz. También es secretario de la Sociedad Española de Anatomía Patológica. El protagonista de este mes en los Desayunos Informativos de MedsBla de MMG (Medlab Media Group) señala que su vocación por la Medicina le llegó desde la cuna. “Mis padres dicen que desde pequeño quise ser médico”. Cuando estudiaba la carrera en Zaragoza, su gusto por “fuentes más básicas”, con una visión de investigación traslacional, le llevó a especializarse en Anatomía Patológica. Si no hubiera sido médico, le hubiera gustado estudiar Biología. Federico Rojo incide en que su interés por esta disciplina de la Medicina no le llegó por parentesco, puesto que “soy el único médico de la familia”. En este sentido, el facultativo destaca que si no hubiera sido médico, le hubiera gustado estudiar Biología por “estar muy relacionada” con la rama sanitaria. El anatomopatólogo recuerda que durante su época de estudiante, en Zaragoza no había facultad de Biología, ni tampoco becas por lo que “era más complicado”. Tiempo libre Los fines de semana a Federico Rojo le encanta ponerse unas mallas, unas zapatillas y subirse a la bicicleta. Le permite desconectar de su día a día entre muestras de sangre y orina. Pese a que nuestro protagonista asegura que el tiempo libre es limitado con niños pequeños, otra de sus pasiones es la lectura. “Ahora mismo estoy leyendo un libro sobre la historia del Mediterráneo. Un libro sobre las civilizaciones autóctonas del Mediterráneo”. El libro que más le ha gustado es “100 años de soledad” de Gabriel García Márquez. En este sentido, el facultativo recuerda que el libro que más le ha gustado es “100 años de soledad” de Gabriel García Márquez. No obstante, reconoce que si volviera a leer esta obra del poeta colombiano “dejaría de ser mi libro favorito”. Además, recalca que ahora “estoy leyendo bastantes libros de historia”. En concreto, “de la transición, del paso del siglo XIX al XX, el entorno en el que se gestó la I Guerra Mundial y el auge de los nacionalismos”. Finalmente, el protagonista de los Desayunos Informativos del MedsBla del mes de mayo no ha querido desvelar con qué personaje histórico cenaría. Federico Rojo considera que hay muchas personalidades interesantes y no puede quedarse con una sola. Por otro lado, resalta que si pudiera comprar una única cosa en el mundo, esta sería la salud.