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Dr. Lira: ¿Cómo calcular los honorarios médicos?

¿Cómo determinar los honorarios médicos?

Este artículo es la quinta parte de una serie firmada por nuestro colaborador, el doctor Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. Aquí puedes leer la primera, la segunda, la tercera y la cuarta parte. 
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Doctor Alejandro Reyes: «Solo estando informados podemos ofrecer las mejores alternativas a los pacientes»

Dr. Alejandro Reyes: «Solo estando informados ofreceremos las mejores alternativas a los pacientes»

Para el doctor Alejandro Reyes las redes sociales son una forma de transmitir el contenido médico a la mayor cantidad posible de personas. Por este motivo, el médico, que se especializó tanto en medicina interna como en cardiología, centra sus esfuerzos en mantenerse accesible a través del vocabulario:
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¿Cómo podemos justificar la percepción de los honorarios médicos?

¿Cómo podemos justificar la percepción de los honorarios?

Este artículo es la cuarta parte de una serie firmada por nuestro colaborador, el doctor Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. Aquí puedes leer la primera, la segunda y la tercera parte.
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Doctor Alberto Estrada, pediatra

Dr. Alberto Estrada: «Siempre aconsejo la lactancia prolongada y exclusiva»

Mitad pediatra, mitad divulgador en redes sociales, el doctor Alberto Estrada Retes dedica día a día su esfuerzo y su página de Facebook a las madres: "El 98% de mis seguidores son mujeres de entre 20 y 45 años" explica, "y la mayoría son mamás".
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Los valores del profesional médico dependen del individuo y cómo les va dando importancia según su propia formación.

¿Cómo influyen los valores en los honorarios médicos?

Este artículo es la tercera parte de una serie firmada por nuestro colaborador, el doctor Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. Aquí puedes leer la primera y la segunda parte.
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¿Cómo determinar los honorarios médicos?

Este artículo es la quinta parte de una serie firmada por nuestro colaborador, el doctor Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. Aquí puedes leer la primera, la segunda, la tercera y la cuarta parte.  Se habla de mala praxis o práctica médica cuando se efectúa una dicotomía en la que se cargan las 2 cuentas al paciente, una por el médico que valoró y otra por el médico que le atendió o le operó. Pero el médico que resolvió el caso le envía al primero; que le refiere al paciente una cantidad previamente convenida (que ha sido cargada al paciente por el médico que operó). Por ejemplo: Valoración: $1,000.00 Total, con dicotomía: - Cirugía: $55,000.00 - Cirujano: $50,000.00 “Gratificación” $5,000.00. - Sin dicotomía: $50,000.00. Solo los gastos de la operación ¡Sin gratificación! ¿Qué incluye la atención médica? Otra forma de malas práctica son las injusticias en que se ven implicados los médicos. Muchas veces en los servicios de urgencias de los hospitales,  se llama al cirujano más rentable, el que más reparte a sus “colaboradores invisibles”; para atender los casos y es el más solicitado. ¡Para las urgencias se llama al más generoso! De lo que se derivan muchas preguntas de esa atención médica: ¿Son necesarios tantos estudios? ¿Son necesarias realmente esas cirugías? ¿Es necesaria la extirpación de órganos o partes de ellos para justificar el acto quirúrgico? Los hospitales brindan privilegios para pertenecer al roll de guardias de urgencias; (descuentos en gastos hospitalarios de otros pacientes o bonificación por cargos logrados a otros más, por internamientos y cirugías realizadas). Digamos, por productividad, por lo que en algunas ocasiones (seamos más positivos), se realizan tratamientos que pudieran considerarse innecesarios, inútiles e ineficaces en algunos casos. Digamos que, al parecer, son robos “justificados” habitualmente. En otras ocasiones, el cirujano que operó o atendió realmente al paciente no fue el que lo vio inicialmente, siendo un maquillador del médico que, si da la cara con el paciente y los familiares, a veces los ayudantes son los que operan o los residentes en entrenamiento, que habitualmente lo hacen bajo la vigilancia del médico responsable, que está ahí durante dicho procedimiento. Pero algunas veces no se efectúan las cirugías propuestas y solo se les corta la piel poniendo puntos superficiales, lo cual es aún más incorrecto e inhumano, denominándose a éstas como “cirugías fantasmas” ¡Que no se hizo! Estas situaciones, afortunadamente, cada vez se ven menos frecuentemente y se deben erradicar de la práctica médica. Otra situación delicada de mala práctica médica es elintrusionismo entre las especialidades. Se trata de invadir un área médica para la cual no se tiene el entrenamiento oficialmente establecido y atender pacientes de esa rama. Hacen competencia desleal al disminuir los precios para atraer pacientes. Proponen paquetes sin distinción de condiciones quirúrgicas ni estado del paciente. Todos al mismo precio, barato, independientemente lo que haya que hacer con tal de operar, aunque se carece de la habilidad y capacidad para resolver las complicaciones de su misma atención no especializada. Al carecer de la preparación correspondiente se está engañando a los pacientes, ya que las complicaciones deberán ser tratadas por el médico tratante, que carece de la preparación correspondiente cuando requeriría de un especialista adecuadamente entrenado para resolver estas tristes situaciones 1. Usurpación de profesión Otra de las situaciones de mala práctica médica es la usurpación de profesiones, que va muy relacionada con la situación antes descrita. Es decir, una persona dice ser algo que no es en realidad, suplantando, en el caso de la medicina, a un médico especialista de una rama de la que no tiene el entrenamiento profesional para respaldar su atención y está incapacitado para brindar servicios altamente especializados de esa rama médica. Comprende 2 hechos distintos: Que el presunto responsable se atribuya el carácter de profesionista sin tener título expedido por quien tiene facultades para hacerlo Que dicho individuo ejerza actos propios de la profesión relacionada con el título de que carece. Concluimos que los honorarios médicos son la retribución justa de un trabajo médico realizado a un paciente, en acuerdo previamente establecido y autorizado, verbal e implícito, idealmente con firma de consentimiento debidamente informado de los beneficios y riesgos por el servicio prestado. Así como la explicación de las opciones a esta atención propuesta, donde se desglosan los honorarios profesionales del médico tratante, su(s) ayudante(s), enfermeros, anestesiólogo y todo su equipo de trabajo (cuando así lo considere necesario), tanto por el paciente como por dos testigos cuando se les está explicando esta información al paciente. Consideramos que se debe hacer lo que sabemos hacer bien, tener la capacidad de resolver las propias complicaciones, apoyarse con alguien que las sepa detectar y manejarlas, que esté dispuesto a ayudar en casos que se requieran. Esto será mejor cuando se lleguen a respetar las subespecialidades y evitar el intrusionismo. Hay que tomar muchas cosas en cuenta para calcular los honorarios profesionales, hoy es un arte el ofrecer un servicio en el que el paciente pagará lo que crea justo por lo que le estamos proponiendo. Finalmente, ser honestos con los pacientes y con uno mismo para cobrar en justicia por el servicio brindado. Si nos gusta hacer lo que hacemos, ya no es un trabajo sino un placer, por el que uno inclusive pagaría por seguirlo haciendo (excepto el desvelarse más de lo necesario), ya que siempre es un honor ayudar al prójimo.   Dr. Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. dr@medicolira.com El destacado Cirujano Luis Fernando Lira Menéndez se formó como Cirujano General y Cirujano Plástico, Estético y Reconstructivo por el Sector Salud. Realizó una Especialidad en Acupuntura Humana en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y otra en Homotoxicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es experto en Abdominoplastia, Cirugía Posbariátrica, Aumento Mamario, Otoplastia, Rinoplastia y Corrección de Cicatrices, Cicatrización Anormal como Queloides e Hipertóficas.   Bibliografía: 1 Primera Sala. Quinta Época. Semanario Judicial de la Federación. Tomo LXXX, Pág. 4340. 1996/44

Dr. Alejandro Reyes: «Solo estando informados ofreceremos las mejores alternativas a los pacientes»

Para el doctor Alejandro Reyes las redes sociales son una forma de transmitir el contenido médico a la mayor cantidad posible de personas. Por este motivo, el médico, que se especializó tanto en medicina interna como en cardiología, centra sus esfuerzos en mantenerse accesible a través del vocabulario: "Trato de utilizar lenguaje que sea entendible, que no sea demasiado técnico", comenta durante su entrevista con MedsBla. "Sin embargo, a veces es necesario utilizar tecnicismos para que las personas comiencen a tener cierta educación médica, lo que puede tener una repercusión positiva en su salud", puntualiza. Medicina al alcance de todos Entre los más de 5 400 seguidores en su página de Facebook tienen especial éxito las publicaciones en las que Reyes presenta casos clínicos con los que los usuarios se sienten identificados, aunque el cardiólogo siempre procura "no dar una opinión desde la propia experiencia, sino que intento publicar y escribir sobre lo que está documentado". Quizá esta vocación sea la que ha llevado al Dr. Reyes a preocuparse por la desinformación en redes sociales, a consecuencia de la que defiende que las publicaciones médicas se sustenten en información científica: "yo siempre procuro incluir referencias bibliográficas que estén científicamente documentadas", aclara. Sin embargo, Reyes explica que un médico no debe estar informado solamente para publicar en las redes sociales, sino que aconseja a los estudiantes de Medicina "que busquen información que esté avalada científicamente para que estén siempre informados. Es así como podrán ofrecer las mejores alternativas a sus pacientes". Además, anima a sus seguidores a mantenerse curiosos y seguir "preguntando, leyendo y, sobre todo, informándose" sobre las nuevas tecnologías en materia de salud. Tecnología y salud "Existen tecnologías maravillosas que nos permiten saber mucho del interior del cuerpo" Reclama el doctor Reyes. "La ecocardiografía bidimensional y tridimensional nos ha sido de mucha ayuda para diagnosticar rápidamente ciertas enfermedades". Sin embargo, para el cardiólogo la mayor ventaja que ha traído la tecnología al ámbito médico es "la rápida capacidad de informarnos sobre todos estos avances tecnológicos al instante. Solo es cuestión de entenderlas y difundirlas", agrega. A pesar de ser un gran defensor de la tecnología en medicina, el especialista es consciente de que las redes sociales son una gran ayuda. Sin embargo, es importante que los pacientes acudan al especialista para recibir la atención médica oportuna: "a través de las redes sociales uno puede orientar, pero, sin lugar a duda, es necesaria una revisión presencial", zanja. Para concluir, el doctor Rojas reitera que "nosotros en las redes apoyamos en todo lo posible, pero una exploración física es necesaria para cualquier persona que quiera preservar su salud".

¿Cómo podemos justificar la percepción de los honorarios?

Este artículo es la cuarta parte de una serie firmada por nuestro colaborador, el doctor Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. Aquí puedes leer la primera, la segunda y la tercera parte. Primero que nada, deben discutirse la cantidad y la forma de recibir los honorarios antes de la atención del paciente. Después, deben ser aceptados por el paciente y/o los familiares para continuar. Es importante destacar que los honorarios son independientes de que el paciente se cure o no. Aun en casos de enfermos incurables se perciben honorarios.  Deben ir acorde con el servicio prestado y en relación con las costumbres del lugar. Una excepción para destacar será el caso de las personas con pocos recursos económicos, que deben ser asistidos gratuitamente cuando esto sea factible. Factores a tener en cuenta Los puntos por considerar para el cálculo de honorarios médicos considerando al médico como variable son, entre otros, su fama y prestigio, profesionalismo, la especialidad y/o subespecialidades o si cuenta con maestría (que lo capacita solo para docencia e investigación). Doctorados -que son logros académicos- y, por supuesto, la experiencia en las cuestiones a tratar, la capacidad de resolución de ciertos casos en particular, su disponibilidad de tiempo para brindar la atención son otros factores que podrían agregarse. En relación con el acto médico se deben tomar en cuenta muchas cosas. Por ejemplo, la distancia al lugar a brindar la atención; el horario de atención; el grado de complejidad del caso; el tiempo requerido al diagnóstico o el tiempo requerido de tratamiento. Además del tiempo requerido en la cirugía o procedimiento, grado de dificultad del caso a resolver, del equipo necesario, del seguimiento requerido hasta la resolución, la frecuencia y cantidad de las visitas médicas posteriores... Asimismo, la ética del médico y su moral para solicitar un pago justo por los servicios brindados, son otros factores que considerar. En relación con el paciente se deben tomar en cuenta la calidad de los servicios solicitados; la cantidad de enfermedades generales de base y su grado de control previo a la atención solicitada. También son importantes los medicamentos que está tomando regularmente y la ingesta previa de anticoagulantes; tabaquismo, alcoholismo, drogas o productos de herbolaria que pudieran interferir en la adecuada atención del paciente en esta ocasión. No obstante, otros factores que se deben tener en cuenta son el uso de medios especiales; las consultas urgentes, la distancia, la hora de atención, el costo de la vida cotidiana del sitio, el número de visitas necesarias hasta darle de alta, la fama o reputación del médico que solicita, la posición económica del paciente, la capacidad de pago y si cuenta o no con seguro de gastos médicos que cubra los honorarios correspondientes. La problemática del tercer pagador Tomando en cuenta al tercer pagador, ellos consideran cada atención en relación con un tabulador de procedimientos catalogados con precios previamente establecidos y de mutuo acuerdo entre el médico tratante y la compañía pagadora. La cual paga lo menos posible al médico y a la institución donde se le atendió; pone candados para el pago al médico y/o reembolso al asegurado. Es un negocio jugoso cobrar mucho y pagar poco. No hay ética, solo procedimientos. Al tomar la oferta y la demanda siempre habrá médicos que accedan a cubrir dichos servicios; ya que, si no es uno el involucrado, otro estará en dicho lugar. Debe tomarse en cuenta el lugar de la atención, ya que es diferente si es en el consultorio médico, en la casa del paciente, en la sala de urgencias, en la habitación del hospital o el pasillo de carrerita. Es diferente si es durante una reunión familiar o social, mediante WhatsApp, redes sociales o vía internet, como a través de una página web o teleconferencia en vivo. La atención informal a conocidos También debemos contemplar los compromisos personales y profesionales en que nuestros conocidos nos piden valoraciones, tratamientos e incluso cirugías que no les vamos a cobrar ni un solo quinto y lo manejaremos como cortesías. No pagan, pero demandan atención extrema, ocupan más tiempo de lo habitual, generalmente vienen complicados, mal medicados, descontrolados, no quieren o no pueden invertir adecuadamente en lo que ocuparan para su atención médica y no toman sus medicamentos en tiempo, por lo que se complican más fácilmente. Si son de escasos recursos, ¡consideran que uno debe costearle sus medicamentos y tratamientos incluidos en lo de free of charge!. Y no se diga: ¡si es médico, peor!, ya que no siguen indicaciones, opinan en su manejo, quieren hacer lo que ellos creen mejor sin tomar en cuenta al médico a cargo, de donde surge la frase: “si es doctor, ¡ni lo miren, mejor!” Si nos referimos a los casos irrecuperables, buscan una propuesta milagrosa, que sustituya todo lo que están haciendo actualmente. Hacen mucha medicina alternativa, aun sin fundamento, mezclándolas sin seguir una sola línea terapéutica, con lo que se obstruyen simultáneamente sus efectos con los medicamentos alopáticos. Es decir: van a todas, pero no siguen ninguna. No quieren pagar más honorarios, demandan mucha atención, tiempo en horarios y días no hábiles, lo que hace más difícil su atención. Todos los familiares opinan y discuten, pero a la hora de platicar sobre los honorarios, nadie acude, y menos están de acuerdo en cubrirlos en tiempo y forma para seguir su atención. En algunos casos complicados debe considerarse la atención médica por varios especialistas y/o subespecialistas, que podrán y deberán cobrar honorarios por los servicios que individualmente haya prestado cada uno. Siempre buscando la pronta recuperación del enfermo y brindándole la mejor atención posible. No se considera dicotomía si el reparto de honorarios es entendido previamente por el paciente y sus familiares y si no hay cargos ocultos.   Dr. Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. dr@medicolira.com El destacado Cirujano Luis Fernando Lira Menéndez se formó como Cirujano General y Cirujano Plástico, Estético y Reconstructivo por el Sector Salud. Realizó una Especialidad en Acupuntura Humana en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y otra en Homotoxicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es experto en Abdominoplastia, Cirugía Posbariátrica, Aumento Mamario, Otoplastia, Rinoplastia y Corrección de Cicatrices, Cicatrización Anormal como Queloides e Hipertóficas

Dr. Alberto Estrada: «Siempre aconsejo la lactancia prolongada y exclusiva»

Mitad pediatra, mitad divulgador en redes sociales, el doctor Alberto Estrada Retes dedica día a día su esfuerzo y su página de Facebook a las madres: "El 98% de mis seguidores son mujeres de entre 20 y 45 años" explica, "y la mayoría son mamás". Como especialista pediátrico, Estrada es un fuerte promotor de la lactancia materna y, pese a ser un tema conflictivo, también de la lactancia prolongada: "El tiempo de lactancia es una decisión entre el binomio de madre e hijo, nadie debe intervenir en dicho sentido" defiende el especialista, "aunque personalmente aconsejo a todas y cada una de mis pacientes realizar lactancia prolongada y exclusiva desde el nacimiento". Pese a esto, el médico aclara que "la alimentación complementaria en los infantes se puede iniciar a los 6 meses. A partir de este periodo el niño está listo para comer algunas cosas, pero no implica que se deba suspender la lactancia materna. Al contrario, debería continuarse idóneamente hasta los 2 años". Para defender su tesis, Estrada se apoya en las evidencias de que, en comunidades aisladas de la civilización, el final de la lactancia o destete, sucede de forma natural cuando el niño tiene entre 5 y 7 años. Poco apoyo gubernamental Egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila, el médico mexicano lamenta la situación en su país, donde el 15% de las mujeres solamente lacta hasta los 6 meses del infante: "Es una tragedia desde todos los puntos de vista. La lactancia materna es la mejor manera de prevenir las enfermedades en los niños y garantizarles un buen desarrollo y sano crecimiento". Pese a reconocer que en México siempre se ha promovido la lactancia, Estrada hace hincapié en que no se ha hecho con la suficiente contundencia: "Estamos en el penúltimo lugar en términos de lactancia materna en América por detrás de la República Dominicana" se lamenta. "Y, sí, ellos están peor que nosotros". Para el especialista, gran parte del problema reside en la falta de esfuerzo e inversión por parte de las organizaciones gubernamentales: "Desconozco si hay algún programa del sector público que promueva la lactancia" explica. Vocación por informar Aparte de la lactancia materna, el Dr. Estrada reconoce que los temas que más atraen a sus seguidores tienen que ver con las enfermedades que más acechan en cada época del año: "Por ejemplo, cuando se acerca el invierno las notas que se refieren a la prevención de la rinofaringitis y la bronconeumonitis son las que tienen mayor alcance" explica, "mientras que en verano buscan más información acerca de la gastroenteritis". Fue su vocación por hacer llegar información de calidad y fiable sobre pediatría al mayor número posible de personas lo que llevó a este médico a comenzar su andadura en las redes sociales. "En una conversación informal, un amigo muy avezado en los medios digitales -a los que yo entonces era totalmente ajeno- me comentó que podría llegar a miles de personas a través de Facebook" relata Estrada. "Me ayudó a crear y diseñar mi fanpage y me recomendó escribir una nota al día. Eso fue el 30 de junio de 2018". Hoy por hoy, poco más de un año más tarde, son ya más de 485 000 las personas que cada día siguen las publicaciones del pediatra. Responsabilidad en redes sociales El contenido que comparte Estrada se basa en la formación continua que, según el médico, un profesional de la salud debe cuidar especialmente: "Los profesionales de la salud debemos actualizarnos continuamente. Prácticamente todos los días". Por este motivo, Estrada declara que cuando comparte una publicación, sea cual sea, "estoy garantizando a mis lectores que se basa en fundamentos de la academia de Pediatría. No es mi criterio personal ni mi experiencia", defiende. "No toda la gente escribe de la misma forma, y por ello debemos acudir siempre a la fuente original. Aunque, claro, sería mucho mejor que existiera una forma de regular la información en internet". Respecto a este tema, el Dr. Alberto Estrada se muestra realista: "Somos muchos los pediatras que compartimos estos temas en pro de la pediatría, pero las redes sociales son libres y, en consecuencia, hay muchas páginas llenas de falacias y mitos" se lamenta el pediatra. En cuanto al usuario de a pie, el especialista lo tiene claro: "No se puede hacer nada al respecto, ya que no hay una legislación. Simplemente debemos guiarnos siempre por el sentido común y la lógica" concluye. "Los pediatras agradecemos mucho unos padres de familia bien documentados, leídos, que estudian y se preocupan por el conocimiento de la crianza respetuosa, la alimentación y psicología de los niños", comenta Estrada. "Cuando es así y acuden a consulta pacientes bien preparados tenemos el trabajo muy fácil".

¿Cómo influyen los valores en los honorarios médicos?

Este artículo es la tercera parte de una serie firmada por nuestro colaborador, el doctor Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. Aquí puedes leer la primera y la segunda parte. ¿Cuáles son los valores del profesional médico? Estos dependen del individuo y cómo les va dando importancia según su propia formación. Siendo considerados, en general, primero por cubrir las necesidades fisiológicas, de seguridad, afecto y pertenencia. Después los de autoestima, logros intelectuales y de estética. Y, finalmente, los de autorrealización. Sin embargo, cada uno puede tener más o menos de estos incluso en un orden diferente; lo cual pudiera ser cuestionable y criticable según su propia escala de prioridades. Justificándose como mala interpretación o alteración de la jerarquía de estos, volvemos al mismo punto; depende de quién los considere, en el momento histórico tanto cultural como personal. La clasificación de los valores médicos Los valores podemos clasificarlos en: 1) Valores éticos: están basados en los principios éticos que regulan el comportamiento del ser humano. Dentro de estos valores tenemos la solidaridad, disciplina, cooperación, respeto, responsabilidad y honestidad. 2) Valores políticos y sociales: territorialidad, seguridad, soberanía, libertad, justicia, igualdad, educación y cultura. 3) Valores ciudadanos: historia, tradición, cultura nacional próceres, conservación del ambiente. La importancia de los valores en el tema que nos concierne de los honorarios médicos va relacionada a que son nuestra identificación como persona; orientan nuestras decisiones, ordenan nuestras prioridades y configuran lo más interno de nuestro ser. Nos ayudan a formar como seres razonables, nos humanizan, mejoran nuestra condición de personas y perfeccionan nuestra naturaleza humana. Nuestras prioridades dependen en todo momento de nuestra escala de valores. A partir de dichos criterios cada persona puede organizar su propia jerarquía de valores. Si una persona tiene como prioridad su economía y sus ingresos monetarios, podrá mantenerse en una forma ética y correcta; pero también podrá efectuar actividades ilícitas para lograrlo, dependiendo el resto de sus valores. La remuneración según las leyes mexicanas En la actualidad los honorarios médicos profesionales se consideran como un pago acordado libremente por servicios entre médico y paciente. El ejercicio en libertad de la profesión médica en México se señala en nuestra Constitución en el artículo 5: “A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos. El ejercicio de esta libertad sólo podrá vedarse por determinación judicial, cuando se ataquen los derechos de tercero, o por resolución gubernativa, dictada en los términos que marque la ley, cuando se ofendan los derechos de la sociedad". Agrega más adelante, en relación con la retribución por servicios en general, que “nadie puede ser privado del producto de su trabajo sino por resolución judicial”. En caso de conflicto de los honorarios médicos, si el laudo arbitral o la resolución judicial en su caso fueren adversos al profesionista, éste no tendrá derecho a cobrar sus honorarios y deberá, además, indemnizar al cliente por los daños y perjuicios que se le hubieren causado. En el caso contrario, el cliente pagará los honorarios médicos correspondientes, los gastos del juicio o procedimiento convencional y los daños que en su prestigio profesional hubiere causado al profesionista. Estos últimos serán valuados en la propia sentencia o laudo arbitral emitido por la autoridad, documentos donde se determina el papel y la responsabilidad en el pago de honorarios en compensación de una atención profesional. ¿Quién estipula los honorarios? Hoy en día hay varios personajes involucrados en la fijación de la cuantía de los honorarios médicos. El paciente, el médico y los terceros pagadores como los seguros de gastos médicos, que algunos pagan por evento tratado y otros mediante igualas mensuales a cada médico contratado. Otros son los hospitales, las farmacias y recientemente los centros comerciales, con sus médicos de cabecera a sueldo y/o comisiones de la población. Desafortunadamente, le han quitado su capacidad de decisión a los médicos de cómo ejercer y qué prescribir, condicionándoles su trabajo, sus ingresos y otras circunstancias laborales de una forma ética, justa y correcta. Induciéndolos, presionándolos a la prescripción de medicamentos más costosos o incluso de aquellos que no son necesarios para la curación del paciente. Y, aunque esto es de conocimiento de muchos, no se ha logrado corregir esta situación laboral: desafortunadamente, si sale un médico de estos lugares, rápidamente se contrata otro que acepta dichas condiciones. El resultado es que, finalmente, el médico percibe generalmente un sueldo castigado y otras veces propinas por la atención, denigrando su imagen a un equivalente al mendigar o lavar coches para subsistir y llevar el sustento a la familia. Lo ideal sería que en nuestro país se estudiara detenidamente la oferta y la demanda en servicios médicos, con estudios de mercado para definir los aranceles en forma apropiada, ética, justa y proporcionada a los servicios profesionales. Una buena solución sería adoptar el modelo de pago de otros países como Costa Rica o Uruguay que se basan en un tabulador de precios en base al nivel de capacitación profesional y muchas variables que se van sumando, como el lugar de atención, horario, días festivos, urgencia o no, nivel de complejidad de la atención, nivel y posibilidad de complicaciones, etc. Haciendo más justo el cálculo de los honorarios, además de existir la medicina privada, donde se cobra un poco más que en la medicina institucionalizada. Y esto corresponde, en teoría, a una función de los colegios médicos de profesionistas¹. Aranceles médicos en México En México, salvo los casos en que la ley indique expresamente lo contrario, los aranceles médicos regirán únicamente para el caso en que no haya habido convenio entre el profesionista y su cliente que regule los honorarios. La Dirección General de Profesiones, a través de ciertas comisiones técnicas, será la encargada de estudiar y dictaminar sobre los referidos aranceles, donde los colegios proponen los montos estipulados y son respetados por ambas partes². Si hablamos de la ética en la cirugía, en toda intervención quirúrgica deben analizarse correctamente las razones que la hacen lícita. Es decir, aquellos elementos que la hacen éticamente sin objeciones: Primero, respetar el Principio del Todo: la parte está al servicio del todo, y lo particular se debe subordinar al bien común. En este caso, la salud del cuerpo, aun a costa de no mantener su integridad física (por ejemplo, la vesícula debe ser extirpada ante la posibilidad de una peritonitis, por lo que puede y debe sacrificarse por la salud integral del individuo). Para llevar a cabo este principio deben darse 3 condiciones indispensables en toda cirugía: Que la conservación de un órgano, miembro o tejido dañado, provoque un daño serio o una grave amenaza para el conjunto del organismo. El daño o grave amenaza no pueda ser evitado por otro medio terapéutico (lo cual puede ser cuestionado de varias maneras hoy en día) Que el efecto negativo posterior a la intervención quirúrgica, por las limitaciones que sufrirá el paciente, esté ampliamente compensado por el efecto positivo buscado por la intervención quirúrgica. La cirugía, además de ser necesaria, debe presentar probabilidades de éxito. Si no las ofrece, no debe realizarse. Es por demás insistir en que se debe firmar el consentimiento debidamente informado del procedimiento quirúrgico en cuestión.   Dr. Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. dr@medicolira.com El destacado Cirujano Luis Fernando Lira Menéndez se formó como Cirujano General y Cirujano Plástico, Estético y Reconstructivo por el Sector Salud. Realizó una Especialidad en Acupuntura Humana en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y otra en Homotoxicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es experto en Abdominoplastia, Cirugía Posbariátrica, Aumento Mamario, Otoplastia, Rinoplastia y Corrección de Cicatrices, Cicatrización Anormal como Queloides e Hipertóficas Bibliografía: ¹ Honorarios médicos profesionales. El Médico y la Ley. ² Xavier A. López-de la Peña* Gac Méd Méx Vol.135 No. 2, 1999, pág 209-212

Dr. Castro: “Es una obligación de los médicos compartir el conocimiento”

Sus más de 135 000 seguidores en Facebook demuestran que el doctor Juan Carlos Castro Vázquez es toda una sensación entre los estudiantes de medicina. Más conocido en las redes sociales como Dr. Castro, este médico de la Unidad de Cuidados Intensivos y del servicio de urgencias se lanzó a compartir contenido en internet con una intención meramente pedagógica. “Un día en la Unidad de Cuidados Intensivos estaba realizando un par de procedimientos y se me ocurrió grabarlo en vivo con mis estudiantes en el cubículo mientras lo explicaba paso a paso”, relata. “Luego que terminamos, ellos tenían la oportunidad de repetir el vídeo y ver nuevamente el procedimiento”. Sin pretenderlo, sus publicaciones tuvieron un éxito casi instantáneo: “Un alumno lo compartió con un compañero, y luego ese con otro... Entonces, cuando vine a ver, ya tenía 130 000 seguidores en Facebook”. Gracias a la repentina repercusión se dio cuenta de que su conocimiento podía ser útil no solo a sus alumnos, sino también a estudiantes de toda Latinoamérica “e incluso de todo el mundo”, puntualiza. Una página de Facebook con vocación pedagógica Aunque pueda impactar al ojo no entrenado, la página de Facebook del Dr. Castro cumple una labor esencial: “con en ese tipo de contenido podemos realizar el procedimiento, explicarlo y más tarde observar el resultado obtenido con el paciente”. “Se salta en la enseñanza médica del libro a la vida real”, continúa el Dr. Castro. “El contenido que comparto en mis redes sociales siempre busca mantener el trasfondo pedagógico. Me parece una obligación compartir el conocimiento con la humanidad, ahora más que nunca”. Para el Dr. Castro ir en contra de la divulgación es ir en contra de la evolución de la humanidad, un avance que ha sido impulsado enormemente por la tecnología. “Esta evolución inició en el tiempo de las cavernas. Va a seguir adelante y, definitivamente, no se va a detener”, asevera con rotundidad. “Nosotros, los médicos, en lugar de restringir la información debemos guiarla adecuadamente”, puntualiza el especialista. Sin embargo, y pese a reconocer la importancia de las redes sociales a la hora de difundir información en el sector sanitario, el Dr. Castro reconoce que la información falsa o errónea puede resultar peligrosa, por lo que es necesario identificar qué contenidos no son adecuados para compartir con el público. Las redes sociales y la asistencia sanitaria Además, el doctor castro también ve el potencial de las redes sociales en personas que padecen patologías en cuanto a las que las redes sociales pueden aportar guías y pautas terapéuticas básicas. “A través de estas aplicaciones se puede prestar la atención de primer nivel para clasificar la enfermedad, de la misma manera que en la unidad de triaje”, explica Castro. “Hay cardiólogos que pueden monitorear el ritmo cardiaco de una persona por internet, incluso cuando se encuentra en otro país”. Para Castro la tecnología aplicada a medicina también ha conseguido que los médicos sean capaces de monitorizar características más específicas del ser humano. De esta manera, los diagnósticos y tratamientos que se ofrecen son más adecuados. “Las nuevas tecnologías nos permiten hacer mejores tratamientos clínicos con menor invasión en el paciente”, concluye.

Los honorarios médicos y su historia

Este artículo es la segunda parte de una serie firmada por nuestro colaborador, el doctor Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. Puedes leer la primera parte aquí. La palabra "honorario" proviene del latín honoraius. Honorario es aquello que sirve para honrar a alguien. Cuando se emplea en plural (honorarios) se vincula a la remuneración que recibe un profesional liberal e independiente por su trabajo; (y no bajo la relación de dependencia) por parte del paciente en compensación por la ayuda que recibió ¹. Sin embargo, el sueldo es la remuneración regular asignada por el desempeño de un cargo o servicio profesional. La palabra tiene su origen en el término latino solĭdus (“sólido”), que era el nombre de una antigua moneda romana. Por otra parte, el término salario (del latín salarĭum, relacionado con la “sal”) suele ser utilizado como sinónimo de la remuneración regular o la cantidad de dinero con que se retribuye a los trabajadores por cuenta ajena por un trabajo en tiempo fijo, ya que antiguamente se les pagaba con sal, y de ahí su origen. Percibir honorarios es algo éticamente válido y moralmente bueno; pues se ciñe al principio de justicia que establece que todo trabajo debe ser remunerado, bien sea en dinero, en especie o en gratitud pura. Sin embargo, debe haber un intercambio justo en equilibrio con el servicio ofrecido y el recibido. Hasta antes de la existencia de las monedas, el intercambio entre los bienes materiales o de servicios por otros se realizaba mediante el trueque como representación del valor en la transacción. En la Época Prehipocrática, que se extiende desde los orígenes de la humanidad hasta la Grecia de los siglos VI y V, A.C. (460 AC), hubo diversos conceptos de atención y percepción de los ingresos. En la medicina primitiva tenía papeles muy importante el chamán o hechicero, el sacerdote y el brujo, que gozaban de gran influencia en la población. Sin embargo, el pago de sus servicios dependía de los resultados del tratamiento, muchas veces exitosos seguramente, pero siendo, en algunas ocasiones, desfavorables. Por otro lado, surge la medicina religiosa, siendo importante en algunos lugares de Babilonia, como en Mesopotamia, de donde surge el famoso Código de Hammurabi. Este último se traduce “si un médico ha curado el miembro roto de un hombre libre o hace revivir una víscera enferma, el paciente dará al médico 5 ciclos de plata. Si es un plebeyo, dará 3 ciclos de plata”, haciendo alusión al pago de honorarios por una atención. También se distingue la “medicina humanizada” o secular, realizada por personas profesionales para la época, dedicadas a la atención de enfermos en sitios comunitarios, descritos en Charadas 600 a.C., época en la que ya se hacía medicina social. Posteriormente, en la Época Hipocrática (siglo V a.C.), en Grecia se destacan los Asclepias de la escuela de Hipócrates, que en los "Libros preceptos" hablan de honorarios como algo normal: “Aconsejo que a veces se practique gratis la Medicina, trayendo a la memoria el recuerdo pasado de un favor o el prestigio presente”. Las reglas de los honorarios médicos En él mencionan también varias reglas: El honorario se justifica si lo que el médico busca es la perfección de su arte. El médico debe tener en cuenta la condición económica del paciente. Si lo que busca es pagar un favor o acrecentar prestigio, el médico puede asistir gratuitamente al enfermo. La fijación previa de honorarios es reprobable, ya que los honorarios deben calcularse después de brindar la atención al enfermo. Según esta última norma, los hipocráticos consideran un asunto delicado el acuerdo sobre la remuneración por su efecto psicológico en el paciente y en el médico: cuando ya se ha pagado, no se recibía la atención correcta, a lo que hoy en día diríamos: “Mariachi pagado, mariachi mal cantado”. Después, distinguimos en la Época Posthipocrática hasta la Edad Media otros conceptos. En Roma los médicos (altamente privilegiados por la clase social alta) estaban eximidos de pagar impuestos. No prestaban servicio militar y si llegaban a verse escogidos por el emperador o por alguna familia importante, su trabajo era remunerado anualmente, de manera por demás generosa. La influencia del cristianismo desarrolla en forma importante el concepto de la filantropía. Como Jesús era Médico y curaba sin cobrar, obliga al médico a curar de manera desinteresada al hermano enfermo, o al menos era la percepción que la gente tenía sobre la atención que el médico debía brindar. Surge posteriormente la atención en monasterios y los primeros centros que serían los equivalentes hospitales de hoy en día, donde brindaban alimentos y medicamentos a los enfermos, perpetuándose el servicio de esta manera hasta nuestra época. Más tarde, en el siglo IX se tiene información en la población de Salerno en el Sur de Nápoles, Italia, donde se funda la primera escuela médica, cambiando la percepción en la atención a la salud. En el momento del grado, el nuevo médico juraba honrar a la escuela, atender gratis a los enfermos pobres y no abrir tienda de boticario (respetando la noble labor que ellos ejercían). Fue allí donde, por primera vez, se llamó al médico “doctor”: Se convierten entonces en personas doctas – doctores – y se tienen como muy estudiosos. Ya en el siglo XII en el Concilio de Reims se prohibió a los clérigos cobrar honorarios por los servicios médicos. Posteriormente dejaron de atender pacientes oficialmente, creciendo y siendo más popular la atención en los hospitales. La remuneración médica en la Edad Media En la Edad Media, en el cuarto concilio Lateranense (1215), se les prohibió a los sacerdotes practicar cualquier actividad médica, en especial la relacionada con la cirugía debido a los riesgos que significaba intervenir sin estar preparados. Esta actividad obligaba habitualmente al pago de honorarios. En 1243, por disposición Papal, se les prohíbe a los clérigos regulares estudiar las ciencias médicas, momento a partir del que fue desapareciendo la gratuidad en la Medicina. Por lo que podemos decir hoy en día que los médicos que no cobran honorarios a sus pacientes son rezagos de la Edad Media. En la Época Medieval se consideraba que el cirujano que deseara tratar de forma adecuada a sus pacientes debía, primero que nada, arreglar la cuestión de los honorarios. Si no los tenía seguros, no se podía concentrar en el caso, sino que examinaba al paciente superficialmente, con excusas y tardanzas. Si, por el contrario, había recibido sus honorarios, entonces el ciego ve y el cojo corre, porque ya estaban obligados por el pago recibido. Se decía en la época que el cirujano debía tener algunos puntos en su mente: Sus honorarios Evitar murmuraciones Operar cautamente, la enfermedad y la resistencia del paciente. En el siglo XIII se consideraba que “todos los hombres son iguales por naturaleza y nadie está obligado a servir a otro por ley natural”. Si una persona pone su trabajo al servicio de otra, se rompe el equilibrio natural y aparece una desigualdad que debe ser compensada por la persona beneficiada con una retribución al benefactor de cualquier género, de donde se soporta el concepto de dar los honorarios médicos ². Santo Tomás de Aquino decía en la Suma Teológica, siglo XIII:  Tiene derecho de recibir una justa retribución todo aquel que presta unos servicios a los que no está en justicia obligado, con tal que esa retribución sea moderada, de acuerdo con las costumbres establecidas, proporcionada al trabajo realizado y a la distinta condición de las personas beneficiadas. Ya mencionaba en aquel entonces el mantener los valores, los que decimos que son escasos hoy en día.   Dr. Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. dr@medicolira.com El destacado Cirujano Luis Fernando Lira Menéndez se formó como Cirujano General y Cirujano Plástico, Estético y Reconstructivo por el Sector Salud. Realizó una Especialidad en Acupuntura Humana en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y otra en Homotoxicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es experto en Abdominoplastia, Cirugía Posbariátrica, Aumento Mamario, Otoplastia, Rinoplastia y Corrección de Cicatrices, Cicatrización Anormal como Queloides e Hipertóficas. Bibliografía: ¹ Ética Médica, Dr. Julio Roldán. Ed. La Universidad La Salle (1981). ² Tratado de cirugía, Henri de Mondeville, (1306).

¿Qué precio tiene nuestro trabajo?

Este artículo es la primera parte de una serie firmada por nuestro colaborador, el doctor Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. Después de una larga jornada laboral, regresaba tarde y muy cansado a casa; cuando recibí una llamada de urgencias para atender a un niño que presentaba una lesión en la cara después de una caída jugando en su casa. Puse, inmediatamente, camino de vuelta al hospital, pese al hambre y las ganas de llegar finalmente al hogar a descansar. Una vez en urgencias, el niño, inquieto y sin parar de llorar; no se dejaba hacer nada, por lo que la atención que podría haberse solucionado en una hora, se alargó más de lo previsto. Todavía un buen rato después de resolver el caso, platicar con los familiares, y darles indicaciones de los cuidados postoperatorios con intención de verlo días después y retirar los puntos, explicarles los medicamentos y todos los detalles necesarios, me dieron las 3 de la madrugada. Ahora sí, por fin, a casa. Aunque con poco tiempo para descansar, ya que tenía que levantarme temprano nuevamente para estar listo para la cirugía de la mañana... Y esperar más de un mes para recibir el pago del seguro médico por la atención prestada la noche anterior. Entonces, medité: ¿lo haría nuevamente? ¿Tan poco dinero valía el esfuerzo? ¿Merecía la pena llegar desvelado y cansado a mi cirugía programada en la mañana? Finalmente, cuando el niño regresó a la consulta días después y vi su exitosa evolución, consideré qué sí era adecuado mi proceder, aunque estaba en desacuerdo con el ingreso monetario recibido por dicha atención. Esa fue la última vez que atendí pacientes de urgencias en las noches. La violencia en mi ciudad era considerable en esos días como para querer estar en casa temprano, pero bueno, ese es ya otro tema. Cuando los médicos brindamos un servicio profesional a los pacientes, esperamos recibir nuestros honorarios médicos en proporción a la atención ofrecida. Una consulta, una curación, un tratamiento, una cirugía, todos ellos son procedimientos en los que se requiere nuestra experiencia para su adecuada resolución. Para definir una cantidad justa y una forma de pago determinada hay que tener en cuenta una serie de condiciones que oscilan entre lo humano del servicio prestado y lo que le corresponde al profesional recibir por ello. Puede haber gran diferencia de opiniones, y esto a lo largo de la historia de la humanidad se ha propuesto y discutido de varias maneras, que seguiremos discutiendo en las próximas publicaciones.   Dr. Luis Fernando Lira Menéndez, Cirujano Plástico. dr@medicolira.com El destacado Cirujano Luis Fernando Lira Menéndez se formó como Cirujano General y Cirujano Plástico, Estético y Reconstructivo por el Sector Salud. Realizó una Especialidad en Acupuntura Humana en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y otra en Homotoxicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es experto en Abdominoplastia, Cirugía Posbariátrica, Aumento Mamario, Otoplastia, Rinoplastia y Corrección de Cicatrices, Cicatrización Anormal como Queloides e Hipertóficas.

La lactancia materna, una inversión a futuro

La doctora Verónica Rodríguez Martínez lo tiene claro; las redes sociales son la herramienta perfecta para educar a la población en temas relacionados con la salud. Fue este el motivo por el que la intensivista pediátrica abrió su página de Facebook, que hoy cuenta con más de 6 000 seguidores. "A través de las redes los médicos informamos verazmente a los nuevos padres de familia, a los abuelos y a todas las personas que están en contacto con los niños", aclara. La tecnología: Un complemento esencial para la medicina moderna Rodríguez, que estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Nuevo León;  resalta que las redes sociales también son una buena vía para difundir información sobre nuevos tratamientos y enfermedades; así como para desmentir mitos y noticias falsas entre la población. Sin embargo, la Doctora Vero, como se le conoce en internet; argumenta que en las redes sociales no es oro todo lo que reluce y es necesario implementar restricciones en cuanto al contenido que circula; pues en algunos casos la información no es verídica ni fiable. Por otro lado, Rodríguez puntualiza la importancia de las publicaciones médicas en la labor de incitar al paciente a consultar a un especialista, además de informar y romper mitos. "Como comunidad médica debemos aprovechar las herramientas tecnológicas para generar un mayor acercamiento a los pacientes", añade la doctora. Pese a ensalzar los beneficios que la tecnología aporta a la medicina, la pediatra reconoce que una consulta online puede complementar, pero no sustituir, a una consulta médica tradicional. La doctora Rodríguez aclara que es in situ cuando se pueden realizar adecuadamente interrogatorios dirigidos, exploraciones físicas y observar la evolución del paciente. Los beneficios de la lactancia materna La Doctora Vero explica que la lactancia materna es uno de los temas que más atrae a los seguidores de su página de Facebook. "Gracias a la educación de los profesionales de la salud y el creciente acceso a la información, cada vez más familias se informan de los beneficios de la lactancia materna y más madres son apoyadas en el proceso", señala la especialista durante su entrevista con MedsBla. Entre estos beneficios, Rodríguez explica cómo la lactancia materna exclusiva prolongada más allá de los 6 meses del niño evita que el menor padezca síntomas y enfermedades como otitis, neumonía, infecciones en la garganta o bronquiolitis. "Los beneficios de la leche materna no solo se ven durante la infancia; sino también en el transcurso de la vida adulta reduciendo el riesgo de padecer diabetes, leucemia y otras enfermedades metabólicas", añade. Sin embargo, la Doctora Vero hace hincapié en los múltiples retos que supone la lactancia materna; "debe ser a libre demanda, no se debe dar con horarios". "Yo recomiendo la lactancia exclusiva mínimo hasta los 6 meses", puntualiza la especialista pediátrica. "Luego la alimentación complementaria se puede extender hasta los 2 años del infante o hasta que tanto la madre como el niño se encuentren preparados". Sobre la lactancia prolongada, que actualmente muchas madres practican hasta los 3 o 4 años del niño, la Doctora Vero opina: "Ningún pediatra puede suspender la lactancia si el bebé o la mamá no están preparados". Dieta equilibrada e información, esenciales para una lactancia exitosa Rodríguez incide, además, en que la alimentación de la madre es particularmente importante durante el periodo de lactancia: "llevar una dieta balanceada con alimentos ricos en nutrientes y vitaminas es esencial". Sin embargo, la doctora puntualiza que no existe una dieta específica, puesto que cada mujer necesita distintos nutrientes. Además, la especialista pediátrica añade que es importante que la madre continúe tomando ácido fólico después del embarazo. "La lactancia materna es una inversión a futuro. Es un proceso difícil y todas las mamás que están lactando tienen todo mi respeto, puesto que es algo que se consigue con mucho esfuerzo", confiesa la Doctora Vero. "Sin embargo, siempre lo debemos ver como el beneficio que le vamos a dar al bebé como protección desde su nacimiento". Para concluir, la especialista destaca dos cuestiones claves para una lactancia exitosa: "Lo principal es informarse antes, durante y después del embarazo, así como contar con el apoyo familiar".