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SEICAP considera al pediatra como el clínico más indicado para diagnosticar asma infantil

Pediatría. Cirugía Pediátrica

Su presidenta, la doctora Ana María Plaza, ha explicado que “los primeros síntomas del asma suelen aparecer en muchos niños en otoño y pueden confundirse con los del catarro o la bronquitis”; por eso, el primer clínico en entrar en contacto con el paciente suele ser el pediatra de Atención Primaria. Por tanto, es en esta consulta donde deben “identificarse los primeros signos de sospecha” que, posteriormente, confirmará el pediatra alergólogo.

Por su parte, el doctor Luis Moral, coordinador del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de la SEICAP, ha especificado que “los casos de sospecha se estudian teniendo en cuenta que hay otras enfermedades en las edades más tempranas que pueden parecer asma”. En esas circunstancias, “es el pediatra el que las conoce y las sabe diferenciar”.

El experto no solo debe distinguir y “conocer la gravedad de los síntomas, sino atender también a sus consecuencias sobre la vida del niño y sus faltas al colegio”, aconseja. “Es necesaria la visión global del menor y su estado de maduración y crecimiento, algo que puede hacer especialmente bien el pediatra, acompañando a las familias y a los niños durante el proceso, ya que las características del menor pueden cambiar marcadamente con la edad”.

Otoño, la peor época para los asmáticos

El experto ha coincidido también en señalar el otoño como “la peor época del año” para los menores asmáticos, ya que, en dicha estación, concurren factores como el aumento de la humedad, la bajada de temperaturas o el incremento de contacto entre los niños al acudir a colegios y guarderías.

Todo ello “hace proliferar la actividad de virus, ácaros y hongos”, lo que, a su vez, “multiplica las consultas y hospitalizaciones por crisis asmáticas en la población infantil”, recuerda Moral. “Todas estas condiciones provocan la exacerbación de los síntomas en niños asmáticos al incidir sobre los bronquios ya inflamados e inestables”, subraya.

En este sentido, ejemplifica, más del 30% de la población infantil padece alguna bronquitis durante su primer año de vida. Además, entre el 15 y el 20% de niños en edad preescolar sufre crisis asmáticas, según un estudio conjunto de la Universidad de Murcia y la Pontificia Universidad Católica de Chile que recoge la revista Allergologia et Immunopathologia.

Otro estudio, realizado por las universideades se Salamanca y Santiago de Chile, revela que “la asistencia a guarderías, así como la dieta de la madre durante el embarazo o el consumo de tabaco durante el mismo y la presencia de eccema, son los principales factores de riesgo para el desarrollo de sibilancias en bebés durante el primer año de vida”, recuerda el doctor Moral, quien añade como desencadenantes frecuentes “las infecciones víricas, las alergias y el aire frío o cargado”.