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Septiembre en Alergología e Inmunología

Alergología e Inmunología

Los antibióticos pueden ser beneficiosos para combatir un gran número de infecciones. Sin embargo, un consumo temprano podría aumentar el riesgo de desarrollar alergias en la edad adulta, según ha demostrado una de las mayores revisiones realizadas hasta el momento sobre esta temática, con más de 600.000 pacientes.

Según dicho estudio, el uso de antibióticos en los primeros años de vida aumentaba el riesgo de eccema entre un 15 y un 41%, así como el riesgo de alergia primaveral entre un 15 y un 56%, dependiendo del estudio revisado. Los investigadores consideran que el desarrollo de la alergia puede deberse al efecto inmunomodulador de los antibióticos y a la alteración que esos provocan en la modificación de la microbiota del aparato digestivo.

Otras discusiones acerca del consumo de fármacos han considerado que 6 de cada diez 10 personas catalogadas como alérgicos a un fármaco podrían no serlo debido a que el diagnostico se ha realizado sin el estudio pertinente que lo respalde. Entre ellos se catalogan la penicilina y los antiinflamatorios comunes.

Para realizar un diagnóstico correcto de este tipo de alergias, los expertos recomiendan realizar una anamnesis, pruebas cutáneas y una exposición controlada con el medicamento en un centro hospitalario; esta última será la que permitirá el diagnóstico definitivo. Ello evitará que las ciertas reacciones de una enfermedad sean catalogadas como alergias por error.

Reducir el asma

Los niños con alergias alimentarias podrían tener más riesgo de desarrollar asma y rinitis alérgica en la infancia, tal y como muestra uno de los mayores estudios de alergia realizado en niños y publicado en la revista BMC Pediatrics.

El número de alergias que padece un niño aumenta el riesgo de desarrollar rinitis y asma, especialmente aquellos con mayor reacción al cacahuete, la leche y los huevos. Así, el estudio mostró que el 35% de personas que tenían un diagnóstico de alergia a alimentos desarrollaba rinitis alérgica.

Para aquellos que ya han desarrollado asma, sin embargo, podrían mejorar su estado mediante un tratamiento con suplementos de vitamina D. Los pacientes de dicha revisión, publicada en The Cochrane Library, redujeron entre un 3 y un 6% los ingresos hospitalarios y la asistencia al servicio de urgencias. Además, estos pacientes disminuyeron los ataques de asma que necesitaban esteroides y no aumentaron el riesgo de efectos secundarios de las medicaciones.

 

Las uñas, amigas de la inmunidad

Morderse las uñas también tiene un papel importante en el desarrollo de alergias, tal y como ha demostrado un estudio. Aquellos participantes que se chupaban el dedo o se mordían las uñas dieron positivo (38%) en, al menos, un alérgeno en comparación con el 49% que no tenía ninguna de estas prácticas. Si tenían ambos hábitos orales, el porcentaje disminuía al 31%.

Estas cifras se mantenían en la etapa adulta, aunque existieran otros factores diferenciales como el sexo de los sujetos, sus antecedentes de alergia o de hábito de fumar en los padres, tener una mascota en la infancia o haber sido alimentado con leche materna. Así, la inmunidad creada en la infancia por contacto oral podría provocar un beneficio a largo plazo y perdurar hasta la etapa adulta.

Protección temprana

La etapa infantil es importante para el desarrollo del individuo en todas sus facetas. No solo en aquellas prácticas conscientes que realiza el niño, como chuparse o morderse las uñas sino incluso cuando todavía no tiene consciencia de sí mismo. Así, la leche materna que ingiere en las etapas más tempranas puede inmunizarle de infecciones, especialmente las provocadas por el estreptococo del grupo B.

Una investigación realizada en 183 mujeres embarazadas, y con gen de Lewis, mostraba que un azúcar específico en la leche materna, llamado lacto-N-difucohexaose I, tenía más probabilidades de haberse deshecho de las bacterias del cuerpo de los bebés en los 60-89 días posteriores a su nacimiento.

Gracias a ello sería posible reducir las infecciones típicas de los 3 primeros meses de vida provocados por el estreptococo del grupo B, causa común de meningitis en recién nacidos. Este grupo de bacterias se encuentra de forma natural en la vagina e intestinos de la mujer, y se considera que 1 de cada 3 mujeres podría transferirla al bebé durante el parto o posteriormente, motivo por el que resulta tan importante su prevención.

 

Mejorar el rechazo del trasplante

La bilirrubina ha mostrado buenos resultados en casos de sepsis y trasplantes de órganos. Sin embargo, no se había estudiado el efecto de la bilirrubina como protector de islotes pancreáticos en relación a la respuesta inmune y las lesiones que originan la muerte celular. Por este motivo, un nuevo estudio, publicado en la revista Cell Transplantation, y que demuestra su eficacia en este tipo de trasplantes, es de especial utilidad.

La investigación demuestra que podría ser especialmente eficaz para tratar la diabetes tipo 1, pues observaron que la bilirrubina reducía significativamente la muerte de células de los islotes después de haber sido aislados y sometidos a privación de nutrientes y de oxígeno (hipoxia). Además, la bilirrubina puede suprimir la liberación de DAMP y alterar los estados de citocinas y macrófagos.

Distinguir entre infección vírica y bacteriana

Además de la huella inmunológica que deja una infección en los anticuerpos y glóbulos blancos de un organismo, la producida por bacterias modifica la genética. Esa es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores, cuyo estudio, publicado en The Journal of the American Medical Association (JAMA), ha conseguido diferenciar entre una infección provocada por un virus y por una bacteria.

La investigación identificó 2 genes que se activan solo cuando un niño sufre una infección bacteriana, lo que permite distinguirla rápidamente de una infección viral. Los científicos analizaron a 240 niños con una edad media de 19 meses, que habían llegado al hospital con fiebre (en España, Reino Unido, Holanda y Estados Unidos).

Una vez que los niños fueron diagnosticados con infección viral o bacteriana, se estudiaron los genes que habían sido activados en los glóbulos blancos mediante técnicas de detección de ARN. Así, identificaron que IFI44L y FAM89A predecían una infección bacteriana con una exactitud de entre el 95 y el 100%.

Utilizar estos 2 genes como biomarcadores permitirá identificar rápidamente una infección bacteriana que evite el desarrollo de enfermedades mortales y que necesitan una rápida intervención, especialmente en niños, como la meningitis, la sepsis o la neumonía.