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Tratamiento psicológico y farmacológico para dejar de fumar

Tratamiento psicológico y farmacológico
El Congreso de Neuromadrid aborda un tema de interés para su ámbito profesional: el tabaquismo.
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El Congreso de Neuromadrid aborda un tema de gran interés para su ámbito profesional: el tabaquismo. De hecho, los profesionales afirman que el tratamiento psicológico y farmacológico es esencial para dejar de fumar. En este sentido, el doctor José Ignacio de Granda, neumólogo del Hospital 12 de Octubre, señala que aunque el mensaje sobre los efectos nocivos del tabaco está ampliamente difundido entre la población, “los más jóvenes son los que menos se preocupan”. A su juicio, los adolescentes consideran que estos efectos “aún están lejos de perjudicarles”. De hecho, el facultativo incide en que la edad de inicio en el tabaquismo se mantiene entre los 14 y los 16 años. Además, la edad media de prueba se reduce hasta los 13 años.

Jornada

Durante la sesión se trataron cuestiones relacionadas con el abandono del tabaco, resaltando algunos de los mitos más comunes. Según el doctor de Granda, el principal problema es que “muchos fumadores aseguran que dejarán el hábito cuando se lo propongan y por su cuenta. Está demostrado que de esta forma solo se consiguen tasas de abstinencia al año menores del 2%”. Asimismo, recuerda que otro de los mitos más populares es “pasar a fumar aquello que ellos consideran menos nocivo para su salud, como tabaco de liar o puritos, productos igual de perjudiciales. O utilizar el cigarrillo electrónico, convirtiéndose, muchos de ellos, en fumadores duales”.

No obstante, los expertos defienden que el método más eficaz para dejar de fumar es la combinación de tratamiento psicológico y farmacológico. Inciden en que con esta estrategia terapéutica se quintuplican las posibilidades de éxito. En este sentido, recuerdan que en el caso de los tratamientos farmacológicos, “disponemos de una mayor evidencia científica en el caso de vareniclina y la combinación de terapia sustitutiva de nicotina, como parches, caramelos o espray bucal. En ambos casos, las posibilidades de que una persona abandone el hábito de fumar se triplican”, señala el doctor José Ignacio de Granda.

Apnea del sueño

El síndrome de apnea hipoapnea del sueño (SAHS) ha sido otro de los temas a debatir durante el Congreso de Neumomadrid. “Estamos hablando de una enfermedad que se conoce desde hace relativamente poco tiempo y con un infradiagnóstico elevado. Aunque ha habido importantes avances para su detección y tratamiento, queda mucho por hacer para combatir un problema que afecta a uno de los pilares de nuestra salud: el sueño”, expone la doctora Olga Mediano, neumóloga del  Hospital Universitario de Guadalajara.

Por otro lado, aunque la obesidad, en el caso de los adultos, es el factor de riesgo más relevante para la aparición de apnea del sueño. Si bien, también hay personas delgadas que la padecen. “Puede deberse a una debilidad de la vía aérea superior, una alteración de la morfología facial o factores anatómicos, como amígdalas hipertróficas en el caso de los niños. Además, el consumo de alcohol, sedantes y/o tabaco puede favorecer su aparición”, asegura la experta.

Complicaciones 

Asimismo, la apnea del sueño lleva acarreadas graves complicaciones para las personas que la padecen, desde una disminución de la calidad de vida, debido al cansancio y somnolencia, cuadriplicar el riesgo de accidentalidad, hasta consecuencias a largo plazo como problemas cardiovasculares, agresividad de ciertos tumores o deterioro cognitivo.

En este sentido, “el tratamiento de la apnea del sueño no es sencillo y es clave la individualización en función del fenotipo del paciente”. Por eso, tras elaborar una historia clínica minuciosa y la realización de una exploración física detallada, “se procederá a realizar un estudio del sueño. Con todos estos datos, debemos decidir qué estrategia terapéutica es la más adecuada”.

Por otro lado, los dispositivos de presión positiva continua en las vías respiratorias durante el sueño son el tratamiento de elección más habitual y bien tolerado por el 85% de los pacientes. Para aquellos pacientes que no se adaptan a estos dispositivos de presión, se recomienda el uso de dispositivos de avance mandibular. No obstante, no es efectivo en todos los casos”. Asimismo, los tratamientos farmacológicos, actualmente en fase de investigación, pueden suponer una revolución en el manejo de esta enfermedad. Si bien aún debemos esperar a que los estudios arrojen más datos sobre seguridad, eficacia y perfil del paciente que puede ser receptor de estas terapias.

Previamente a la elección de la estrategia terapéutica, a todos los pacientes diagnosticados con apnea del sueño se les deben aplicar medidas de higiene de sueño, entre las que se encuentran dormir entre 7 y 8 horas seguidas, en un horario regular, evitar el consumo de alcohol, sedantes y tabaco, dormir de lado, mantener un peso adecuado y realizar ejercicio físico de forma regular.