NOTICIAS DIARIAS

Un sensor comestible detecta enfermedades digestivas

Ciencia y Tecnología

Un sensor comestible desarrollado por el MIT (Massachusetts Institute of Technology) detecta enfermedades digestivas. El dispositivo está relleno de bacterias modificadas genéticamente que se tragan y son capaces de identificar las hemorragias en el estómago, así como otras enfermedades gastrointestinales.

El prototipo de este sensor comestible, publicado en Science, detecta moléculas que causan enfermedades digestivas al ingerirse porque llegan a zonas a las que es imposible acceder con los sistemas diagnósticos actuales. Aunque ya trabajan para reducir el tamaño en las pruebas con humanos, sus dimensiones actuales de 3,8 cm de longitud pasaron la prueba en cerdos.

"El nuevo sistema está equipado con bacterias modificadas genéticamente con objeto de diagnosticar hemorragias en el estómago y otros problemas gastrointestinales", declaró Phillip Nadeau.

Este sensor comestible, mezcla de células vivas con componentes electrónicos de baja potencia, transforman la respuesta bacteriana en señales que se recogen en un teléfono inteligente en tiempo real. Los investigadores del MIT decidieron hacer esta unión para traducir la respuesta en una señal inalámbrica, según informan desde Madrid+D.

https://youtu.be/Jg2aD4mc-bw

En la primera prueba llevada a cabo, el equipo se basó en las hemorragias del tracto gastrointestinal en los cerdos y crearon una cepa probiótica de E. coli para expresar los genes que logran que las bacterias se iluminen al acercarse al hemo, un elemento de la sangre. Los últimos 10 años, la biología sintética ha conseguido grandes avances en este campo.

Transmisión de datos

Las bacterias se pusieron en 4 zonas del sensor debajo de cada cual había un fototransistor que medía la luz originada por las células bacterianas y transmitía la información a un microprocesador. Este microprocesador envía las señales a un portátil o teléfono móvil y, con una aplicación de Android, se pueden extraer los datos.

La potencia necesaria es de 13 microvatios y la batería es de 2,7 voltios, lo necesario para alimentar al sensor comestible durante un mes y medio. Además, puede mantenerse por una célula voltaica mantenida por fluidos ácidos estomacales mediante tecnología desarrolla con antelación.

El objetivo del procedimiento es evitar pruebas innecesarias, porque el diagnóstico se logra con tal solo ingerir el sensor comestible. El equipo de desarrollo está estudiando si disminuir el tamaño del chip sería de utilidad en otro tipo de problemas gastrointestinales que no sean las hemorragias.