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Vapor de agua para tratar la hiperplasia benigna de próstata

Enrique Rijo aplicando vapor de agua a paciente con hiperplasia de próstata.
Enrique Rijo ha sido el primero en aplicar vapor de agua en hiperplasia de próstata en España. Quirónsalud.
Urología

El vapor de agua es la base de un tratamiento para la hiperplasia benigna de próstata que acaba de usarse por primera vez en España. En concreto, se ha aplicado en el Hospital Quirónsalud Barcelona. Enrique Rijo, responsable de la unidad de próstata del servicio de urología, dirigió la intervención con la llamada técnica Rezum. Esta tiene el visto bueno de la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA) desde hace 4 años.

Según ha explicado el centro, la primera aplicación del vapor de agua para tratar la hiperplasia prostática se llevó a cabo en enero. La técnica consiste en la inyección de vapor de agua en la próstata a través de la uretra. Esto causa la necrosis del tejido, que después elimina el propio organismo. De esta forma, se da solución a los problemas que genera el crecimiento de la próstata de manera no invasiva. La intervención, de hecho, se realiza de manera ambulatoria.

En Estados Unidos, esta técnica con vapor de agua lleva 4 años aprobada. En abril, empezará a aplicarse en todo el territorio español. Sin embargo, el Hospital Quirónsalud Barcelona ha abierto el camino, como centro de referencia de esta técnica por su experiencia previa. Rezum tiene la ventaja de preservar la eyaculación anterógrada en hasta un 96% de los casos. Además, se realiza en solo unos minutos (entre 3 y 7).

Pese a todas las ventajas, la técnica tiene sus limitaciones. “Solo puede aplicarse en pacientes con próstatas que no superen los 100 gramos. Es decir, medianas o pequeñas. Y aquellos que toman anticoagulantes tampoco podrían ser tratados con ella sin la suspensión previa del tratamiento”, aclara Rijo. Otro pequeño inconveniente es que el paciente tendrá que estar sondado 4 días tras la intervención.

Más ventajas del vapor de agua

De acuerdo con un estudio reciente, la técnica Rezum tiene una tasa de retratamiento del 4,4% en 4 años de seguimiento. Según el experto, aunque se conserva la próstata y sus funciones, es cierto que puede tener que repetirse la intervención. Sin embargo, insiste en que “la próstata puede volver a crecer”, y pueden pasar más de 10 años hasta que sea necesario intervenir de nuevo. “Es mucho más molesto el estar con un tratamiento farmacológico que hay que tomar diariamente y que puede tener efectos secundarios que el paciente no está dispuesto a asumir”, señala.

En ese sentido, recuerda que esta técnica con vapor de agua permite reducir los riesgos y efectos asociados a la intervención tradicional. En ese sentido, las consecuencias no pasan de molestias al orinar, escozor o pequeña presencia de sangre. Y en todo caso, esos efectos son transitorios. “A partir de las 2 semanas, el paciente empezará a notar que mejora en su sintomatología. No será hasta los 3 meses que se consigan los beneficios máximos”, explica el especialista.

La hiperplasia prostática benigna es un trastorno con alta prevalencia que se asocia a la edad. De hecho, la mitad de los mayores entre 50 y 60 años la sufren. El porcentaje asciende al 90% en los mayores de 80 años. No pone en riesgo la vida del paciente, pero afecta significativamente a su calidad de vida. Puede tratarse con alfabloqueantes, pero la eficacia disminuye con el tiempo y tienen efectos secundarios. La alternativa era la cirugía abierta o la resección transuretral de la próstata. En los últimos años, están apareciendo alternativas como Rezum.